martes, 3 de noviembre de 2009

Argumento físico-matemático de plausibilidad del nacimiento virginal de NSJ




El estado cuántico de un sistema de n partículas en el tiempo t viene descrito por una función compleja de variable vectorial en Ω = R3n, Ψ(r1, ... , rn; t), de clase 1 en R y tal que, "t ϵ R, Ψ(r1, ... , rn; t) ϵ L(2)(R3n), con1






A Ψ se le denomina función de onda del sistema. Por la regla de correspondencia de Born, la medida de Lebesgue-Stieltjes:



es una medida de probabilidad: la probabilidad de que el sistema, en el tiempo t, esté localizado en el boreliano B.

En lugar de esta notación, más intuitiva, haremos uso, en lo sucesivo, de la más elegante y compacta debida a P.A.M. Dirac (Nobel de Física, 1933): |ΨCRISTO〉 representará el vector ket2 estado cuántico del Cuerpo de Cristo, y las integrales anteriores se reescribirán de la forma:



la primera y



la segunda.


1.Explanación de posibilidades.

Respecto de la formación del cuerpo (embrionario, al principio) de NSJ, podemos conjeturas dos posibles formas, ambas compatibles con el dato revelado.



  1. Dios, mediante su potencia activa infinita, pudo tomar parte de la materia/sustancia del cuerpo de la Virgen y educir (lo propio de Dios es crear; pero para ser congruentes con el dato revelado, que habla de engendrado, no creado, respecto al Hijo de Dios, podemos colegir que este proceso fue de educción, pues quien hace lo más, hace lo menos), organizando en las adecuadas proporciones moleculares dicha materia, un embrión humano al que se le dota de Alma, forma sustancial de dicha materia prima que, en consecuencia, adquiere vida humana. Después (con una posterioridad cronológico-humana, dado que todo este proceso es instantáneo para Dios, no sujeto al tiempo en su obrar) dicho embrión es implantado el el Útero de la Virgen, para que continúe el proceso gestante y madurativo del Hombre-Dios.
  2. Dios pudo crear directamente ex nihilo un espermatozoide humano que, mediante posterior fecundación de un Óvulo de la Virgen, generó el Embrión del Hijo de Dios, prosiguiendo después el proceso gestante, de manera natural.

En cualquiera de los casos, el engendramiento del Hijo de Dios se verifica siempre respetando la integridad somática de la Santísima Virgen María.



2. Argumento físico-matemático.


  • Antes del Parto. Supongamos el Cuerpo de Cristo, inmediatamente antes del parto de su Madre, localizado en el Seno de la Virgen María.
    Como tal cuerpo material (antidocetismo) real, tendría asociada una función de onda mecano-cuántica, |ΨCRISTO±〉, (con el signo '-' para la función de onda antes del parto, y el signo '+' para la función de onda después del parto), tal que, con probabilidad próxima a la unidad (menos una cantidad 0 < ε << 1) está localizado en el seno materno, un subconjunto (boreliano) del cuerpo de la Virgen: B. Si designamos por λ la medida de Lebesgue en R3n (siendo n el número de partículas del cuerpo en B), se tiene que:



    con


  • Después del Parto. Cuando se produce el Parto (por intervención sobrenatural de Dios), el Cuerpo de Cristo sufre una deslocalización (en virtud de lo que podríamos denominar las fluctuaciones cuánticas de las partículas de dicho cuerpo, o debido a un cambio en su función de onda consecuencia del proceso de observación/medida/intervención sobre del mismo), de tal forma que la función de onda del Cuerpo de Cristo, después del parto, |ΨCRISTO+〉, verifica:



    y



    con 0 < ε << 1, y B' el boreliano correspondiente al espacio que el Cuerpo de Cristo ocupa, después del Parto, fuera del seno materno (en el Pesebre, por ejemplo), en alguna región del establo.
  • Una forma algo diferente de explicar este proceso es la siguiente. Dios, en el momento del parto, altera el vector ket asociado al Cuerpo de Cristo, |Ψ〉, haciendo que aumente la probabilidad de localización sobre B', hasta hacerla casi igual a 1 (e igual a 0 en el conjunto boreliano 'Seno de la Virgen' que antes ocupaba: B):




    y






Ambos sucesos son físicamente posibles, aunque de baja probabilidad3 (~10-1045). Dios Creador, en su Omnipotencia, puede hacer un uso/modificación de las leyes físicas, al intervenir en el Sistema Cuántico Cuerpo de Cristo, modificando su función de onda, en el sentido apropiado.


De esta manera, el Cuerpo de Cristo ha salido del Seno materno sin menoscabo de su integridad. Y la Virgen, ha sido, además, Madre.






1 Ψ(r1, ... , rn; t) ϵ L(2)(R3n), significa que Ψ es de cuadrado integrable-Lebesgue sobre R3n.

2Suponemos el vector ket, normalizado, perteneciente al espacio de Hilbert correspondiente al sistema físico Cuerpo de Cristo.

3El desafío de los grandes números, Investigación y Ciencia, nº 247, Abril, 1997.

86 comentarios:

Francisco Álvarez dijo...

Donde dice:

Y la Virgen, ha sido, además, Madre.

Debe decir:

Y la Virgen ha sido, además, Madre.

Francisco Álvarez dijo...

Corrección de errata

Donde dice:

consecuencia del proceso de observación/medida/intervención sobre del mismo

Debe decir:

consecuencia del proceso de observación/medida/intervención sobre el mismo

Alfredo de Argentina dijo...

¿Usted dice que ese acontecimiento (el nacimiento virginal) es físicamente posible?. Entonces, producir ese acontecimiento no es necesario un milagro sobrenatural (podría producirlo el demonio), sino una acción preternatural, la del demonio, por ejemplo. Sobrenatural es lo que sobrepasa toda potencia creada o creable, preternatural algo que sobrepasa una determinada potencia, pero no toda potencia creada (así por ejemplo es algo preternatural en el hombre ser inmortal, naturalmente hablando, pero no así en un ángel).

¿No afecta eso al dogma que dice "María fue virgen antes del parto, en el parto y después del parto" (sobrenaturalmente)? Dado que entonces, al ser físicamente posible, no se debería hablar de sobrenatural. ¿En qué me equivoco? Saludos en Cristo.

Francisco Álvarez dijo...

1º.- Es físicamente posible (y, por supuesto, lógicamente), como se ha argumentado. Pero el evento (que sería de naturaleza cuántica, según el modelo de plausibilidad expuesto) es de tan extraordinariamente baja probabilidad de ocurrencia, que es prácticamente imposible. ¿Cuál es la diferencia entre lo físicamente imposible y lo prácticamente imposible? La diferencia consiste en que no todo lo que las leyes físicas permiten es realizable en la práctica, bien por falta del tiempo requerido, bien por falta de materia, bien por ser de muy baja probabilidad en un Universo finito (inferior a lo que se denomina umbral de imposibilidad cósmica absoluta, que es del orden de 10^(-150) ).

Ejemplo: Es físicamente posible que una taza de café, llena de café, que caiga al suelo y se haga añicos esparciendo el café por el suelo, se recomponga a sí misma (en virtud de un movimiento aleatorio preciso de combinación de los átomos que constituyen la taza y el café) y se suba a la mesa (esto no lo prohíbe, desde que se conoce la Mecánica Estadística, ni la Física Clásica); sin embargo, aunque estuviéramos observando tazas de café que caen y se hacen añicos, durante un tiempo muchísimo mayor que la edad del Universo hasta su muerte térmica, con seguridad (casi) podríamos decir que jamás observaríamos dicho evento.
Entonces, si localmente, en un intervalo de tiempo y en una región del espacio tiene lugar este evento, es que ha debido haber una causa del mismo extrafísica (ser físicamente posible no significa que esté físicamente determinado o causado -permitir algo no es causarlo, necesariamente): preternatural o sobrenatural.
En cuanto a que pudo ser preternatural (esto es, consecuencia de la acción de ángeles buenos o malos) la causa del nacimiento de Cristo, bienvenida sea, si tal fuera, dadas las consecuencias del mismo. Tendría que ser un demonio muy torpe para hacer algo que le perjudica totalmente. No obstante, esta posibilidad es teológicamente inadmisible, como le argumentaré.

Francisco Álvarez dijo...

2º.- Lo que el dogma afirma es la integridad física (corporal) y espiritual de la Santísima Virgen María en el preparto, parto y posparto; pero deja abierta la forma concreta por la que Dios (si fuera un demonio el causante, sería absurdo, dada la trascendencia del Alumbramiento) se valió para ejecutar dicha acción. Dígase lo mismo de la generación del Cuerpo de Cristo en el seno de la Virgen. Eso queda para la legítima especulación de los teólogos, y lo que he ofrecido no es una explicación de lo que ocurrió, sino (no se olvide esto) un argumento de plausibilidad sobre el dogma, dirigido más a los ateos, que siempre invocan a la Ciencia en sus argumentaciones para intentar refutar nuestros dogmas de Fe, que a los católicos.
¿Por qué no puede valerse Dios de las propias leyes físicas, llevándolas a su límite natural (improbable), para ejecutar ciertas acciones? No hay inconveniente en que Dios, Causa Primera, se sirva de causas segundas creadas, intermedias, para ciertos actos. Si no fuera así nunca, habría creado directamente a Cristo, en lugar de engendrarlo en el seno de la Virgen María. Por ejemplo.

Teóricamente, un agente preternatural podría hacer lo mismo (no estoy seguro de qué límites en el causar pueda tener un demonio, dentro de su limitada naturaleza, ontológicamente y causalmente superior a la humana). Pero no es serio afirmar que, justamente en el nacimiento del Redentor, Dios se sirviera de nada menos que de un demonio para preservar la integridad corporal de su Madre en el Alumbramiento de Cristo. ¿Sinceramente cree que un demonio puede hacer un bien, para obtener otro bien final mayor, con tal de que alcance un mal intermedio (la Pasión y Muerte de Cristo) del cual poder gozar como tal demonio?

Con algunos milagros puede ocurrir lo mismo: Llevar Dios al límite las leyes de lo creado para producir un efecto de muy baja probabilidad, y por lo tanto de prácticamente imposible realización (aunque no, en algunos casos, violador de las leyes de la Física). Ejemplo: La curación cuasi instantánea de un cáncer terminal.

Pero si lo que deseamos es forzar el argumento, entonces le diré que, en rigor, todo lo que ocurre tiene como causa primera un acto sobrenatural de Dios: mantener en el ser (fuente de cualesquiera otras perfecciones de las creaturas, incluida la de causar) a cada ente creado. Sin dicha Providencia, no hay una especie de inercia entitativa que haga a un ente finito, una vez creado, persistir en el acto de ser y en su causalidad. Sin la acción sustentativa (sobrenatural) de Dios, este ente se "disolvería en la nada".
Incluso la causalidad maléfica de los demonios, y la causalidad pecadora de los humanos, tiene como causa primera a Dios. ¿Esto significa que Dios es causa del pecado de los hombres o de los actos maléficos de los demonios? No, porque la "relación" de causalidad no es necesariamente transitiva. Si A causa B y B causa C, no necesariamente A causa C.

Dios es causa de la causalidad de los entes creados; pero eso no significa que sea causa del efecto de la causalidad de los entes creados.

Me temo que voy a tener que abrir un nuevo blog sobre cuestiones filosóficas.

Francisco Álvarez dijo...

3º.- Algo puede ser físicamente posible y teológicamente imposible. Que un demonio (los hay torpes: demonios que deberían estar en el "paro diabólico" por su inepcia tentadora y operadora, como luego le narraré sobre un caso histórico) sea causalmente responsable de un bien extraordinario (cual es el parto virginal del Redentor, por la Virgen María) podría ser físicamente posible, si es que un demonio puede hacer, efectivamente, todo lo que físicamente es posible; pero es teológicamente imposible y Dios no lo ha permitido. Lo contrario repugnaría la razón.
Un demonio, por definición, obra siempre para obtener un fin malo, aunque a veces se sirva de ciertos bienes intermedios que le permitan alcanzar el mal (en valor absoluto, mayor) pretendido. Pero la dignificación como Madre de Dios, por su parto sin igual en la Creación del Redentor que va a anonadar el poder del mismo demonio, es un Bien que supera cualquier mal que como fin conforme a su malvada naturaleza pretenda el demonio (incluso el mal del sufrimiento, tortura y muerte de Cristo). En consecuencia, no es teológicamente (ni lógicamente) admisible que el parto virginal de Cristo haya sido causado por un demonio. No tendría sentido. Además, un demonio solo puede hacer lo que Dios le permite que haga, y eso porque Dios puede servirse del demonio (por ejemplo, permitiendo las tentaciones, incluso a Cristo mismo) para obtener bienes mayores de los que podrían obtenerse (aunque parezca una paradoja) sin el concurso del bellaco (como lo llamaba el santo Cura de Ars).

Francisco Álvarez dijo...

4º.- El dogma de Fe declara

María dió a luz sin detrimento de su integridad virginal.

El dogma afirma que la integridad corporal de María se mantuvo intacta en el acto de dar a luz. Puntualizar en qué consiste la integridad virginal en el parto, en el aspecto fisiológico, no corresponde a la fe de la Iglesia.

Para explicar se forma intuitiva este misterio, los padres y teólogos se sirven de diversas analogías: la salida de Cristo del sepulcro sellado, el modo con que Él pasaba a través de las puertas cerradas, como pasa un rayo de sol por un cristal sin romperlo ni mancharlo, la generación del Logos en el seno del Padre, el brotar del pensamiento en la mente del hombre.
(Ott)

Lo que ocurre es que el Cuerpo de Cristo en los casos narrados anteriormente era glorioso, y no mortal, como el que nació del seno materno.

El dogma de Fe de la Iglesia no entra en el cómo se produjo el parto, cómo se ejecutó: el modo en el el Cuerpo de Cristo anandonó en seno materno y se materializó fuera del mismo, en el pesebre. Y, como no entra en eso, hay cierta libertad para bosquejar argumentos de plausubilidad sobre el modo. Esto es justamente lo que yo he hecho en este artículo.

De todas formas, dejando al margen la sobrenaturalidad causal del mismo (en útima instancia, hasta la propia existencia del Universo es sobrenaturalmente causada, dada la contingencia del mismo), en la que el dogma no entra explícitamente, e ignorando los límites efectivos del causar diabólico, de:

(1) El acto alumbrador de Cristo no viola las leyes físicas;

y

(2) todo lo que no viola las leyes físicas cae dentro del alcance causal de los demonios;

no se deduce que:

(3) El acto alumbrador de Cristo pudo ser (o fue) causado por demonios.

(i) Porque la acción diabólica solo tiene lugar cuando Dios la permite, y carece de sentido que Dios haya permitido (3).
(ii) No conocemos si (2) es verdadera. Pero aunque (2) fuera verdadera, de ello no se sigue (3), ni siquiera como posibilidad, porque repugna a la razón que un demonio intervenga en algo tan santo como el nacimiento del Redentor.

5º.- Que hay demonios torpes lo muestra la Historia de la Iglesia.

Escribe el padre Royo Marín, en su magnífica obra Teología de la Salvación, refiriéndose al determismo teológico:

Con este sofisma del determinismo teológico quiso engañar el demonio a un monje que hacía mucha penitencia, según se lee en las Vidas de los Padres del desierto. Presentándose un día el tentador, arguyó al monje del siguiente modo: «O estás predestinado o no lo estás. Si lo estás, ¿para qué haces penitencia, pues de todas formas te has de salvar? Y si no lo estás, ¿por qué te molestas en hacerla, pues de todas formas te has de condenar? Luego déjate de penitencias y entrégate a toda clase de placeres sin miedo a cambiar por ello los planes que Dios tenga sobre ti». A lo que contestó el monje agudamente, retorciéndole el argumento en la siguiente forma: «O estoy predestinado o no lo estoy: dices bien. Si lo estoy, ¿por qué me tientas, si de todas formas me he de salvar? Y si no lo estoy, ¿por qué te molestas en tentarme, si de todas formas iré contigo al infierno? Luego vete de aquí y déjame en paz con mis penitencias».

Alfredo de Argentina dijo...

Creo que no me expliqué bien. Donde dice "demonio" cámbiele por "ángel" (aunque el demonio también es un ángel, pero ángel caído) si quiere. Un hecho sobrenatural sólo puede ser realizado por Dios (eso es justamente la noción de "hecho sobrenatural", un hecho que sobrepasa toda potencia creada, como crear algo de la nada). El milagro del nacimiento virginal es un milagro sobrenatural. Luego no cabe admitir ninguna posibilidad (ni física ni teológica ni práctica ni...) de que una criatura pueda realizar semejante hecho.

Eso es lo que pensé.

Francisco Álvarez dijo...

De

(1) Un hecho sobrenatural solo puede ser realizado por Dios.

no se infiere

(2) Dios solo puede realizar hechos sobrenaturales.

Si no fuera así; es decir, si (2) fuera verdadera, el hecho de la levitación de un santo en éxtasis, hecho de levitación que puede ser causado por demonios y que por lo tanto puede tener causa preternatural, no podría ser ejecutado por Dios, contra la evidencia.
Más aún, la levitación de un cuerpo humano no es un hecho físicamente imposible (aunque, nuevamente, su probabilidad de ocurrencia como fenómeno cuántico es muy baja).

En consecuencia, aunque efectivamente (1) es verdadera, (2) no lo es. Luego Dios puede ejecutar algunos actos que sean, desde el punto de vista causal, natural o preternaturalmente accesibles. Obviamente, entre esos actos no entran (no por déficit de potencia causal, sino por ser absurdos, contradictorios con la espiritualidad del Ser Divino) aquellos que realice el hombre como ser corpóreo: comer, dormir, hacer la digestión, etc.

¿Dónde está su dificultad, estimado Alfredo?

Francisco Álvarez dijo...

NOTA.- Se entiende que el sentido de la proposición (2) es el siguiente:

(2') Dios solo puede realizar hechos cuya causalidad sea estrictamente sobrenatural.

Entonces, el hacer levitar a un santo sería un acto de imposible ejecución para Dios.

Alfredo de Argentina dijo...

A ver: no digo que Dios solo pueda realizar hechos sobrenaturales (o sea, que algunos de los actos que Dios realiza o puede realizar no lo puedan hacer algunas de sus creaturas. Por ejemplo, quitar la vida a una persona humana). Por ahí no van los tiros. Más bien digo que, un hecho sobrenatural no puede admitir una posibilidad física (que lo permitan las leyes de la física, aunque sea de bajísima probabilidad) porque dejaría de ser un hecho sobrenatural (que solo ese determinado hecho pueda ser realizado por Dios) a un hecho que de suyo pueda ser realizados por una determinada criatura (p.e, un ángel).

Es como si dijéramos que solo Dios pueda crear algo de la nada, y es imposible que lo pueda hacer una creatura; y diéramos un argumento de plausibilidad de que las leyes físicas no prohíben que una creatura pueda crear algo de la nada, pero que es algo de bajísima probabilidad. Y, entonces, por eso mismo, estaríamos demostrando que una creatura pueda crear algo de la nada. Si el nacimiento virginal es un milagro sobrenatural no puede admitir una posibilidad física (y, en consecuencia, que pueda realizarlo una creatura), porque, si lo hiciera, dejaría de ser un hecho sobrenatural (que solo puede ser realizado por Dios).

No sé si me explico bien. Igual, si lo que expone en el artículo es cierto (como efectivamente creo que lo es), la dificultad se puede resolver (solo quiero despejarla). Ya lo dijo el Papa León XIII: "sabemos que la verdad no puede contradecir a la verdad".

Francisco Álvarez dijo...

El milagro del nacimiento virginal es un milagro sobrenatural. Luego no cabe admitir ninguna posibilidad (ni física ni teológica ni práctica ni...) de que una criatura pueda realizar semejante hecho.
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1º.- Es que no es una criatura la que ha realizado ese evento extraordinario, sino Dios. Si Dios no pudiera obrar naturalmente y preternaturalmente, sino solo sobrenaturalmente, entonces Dios no sería omnipotente, porque lo sobrenatural no excluye a lo natural y lo preternatural (aunque sí viceversa). Dios tiene capacidad de obrar como el hombre (salvo en lo corpóreo, obviamente) y como el ángel, pues quien hace lo más, hace lo menos.

Si todo acto divino fuera necesariamente sobrenatural, Cristo, que es Dios, no podría realizar actos humanos (como hombre), sino solo divinos, lo cual es falso. En Cristo-Dios lo que ocurre es que la naturaleza divina opera a veces valiéndose de la humana para realizar ciertos actos naturales. Pero quien los realiza no es Hombre Cristo desligado de su divinidad, sino toda la Persona que Cristo es (Hombre y Dios a la vez). Mutatis mutandis, ¿por qué Dios no puede valerse de las leyes de la materia para ejecutar un acto de muy baja probabilidad de ocurrencia, que probablemente no puede ser ejecutado por un ángel?

Otro ejemplo. El sumar la serie numérica convergente:

∑1/2 ͫ

con m variando desde 0 hasta +∞, cuya suma es 1, es un acto natural que un hombre puede realizar (valiéndose de una abstracción matemática). Pero sería un sinsentido que Dios, dado que dicha suma puede ser naturalmente realizada, precisara de un acto sobrenatural para realizar la suma, pudiendo ser naturalmente ejecutada. Otra cuestión es la realización efectiva de la suma de una infinidad numerable de sumandos, que ni el hombre ni el ángel es capaz de hacerla. Ese sí sería un acto sobrenatural, de cuya posibilidad están excluidas las criaturas.

2º.- El dogma se refiere únicamente al hecho del nacimiento virginal (esto es, sin pérdida de la virginidad de María) de Cristo. Pero no habla de en qué consistió fisiológicamente dicho nacimiento ni cómo se produjo. Luego no hay contradicción entre mi argumento de plausibilidad y el dogma, puesto que el dogma no se refiere (cosa que deja a la discusión de los teólogos) sobre el modo en que el Cuerpo de Cristo salió del seno de su Madre y se materializó en el pesebre, sin que la Virgen sufriera la menor alteración corporal.

3º.- En efecto, un hecho sobrenatural solo puede ser realizado por Dios; pero eso no implica que Dios no pueda realizar hechos naturales o preternaturales, ni que no pueda valerse de las leyes de la materia creada para realizar, natural o preternaturalmente, determinados actos. El acto del nacimiento de Cristo, es decir, la materialización del Cuerpo de Cristo fuera del seno materno¹, sin menoscabo físico de este es algo físicamente posible aunque de probabilidad muy baja (del orden de 10^(10^-45)). Luego, como se explica detalladamente en el artículo, Dios puede (no está obligado a no hacerlo) valerse de las propias leyes de la Física por él creadas para la materia con el fin de que un evento prácticamente imposible (aunque no físicamente imposible) tenga lugar.

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¹Tan físicamente posible como que su cuerpo, que se encuentra sentado en un cuarto cerrado, se pueda materializar fuera del cuarto donde se encuentra, sin romper la pared ni salir por la puerta. Sutilezas cuánticas de las funciones de onda de los átomos y moléculas constitutivas de su cuerpo.

Francisco Álvarez dijo...

No olvide usted, como ya le indiqué, que este artículo está dirigido sobre todo a los ateos, los cuales niegan la posibilidad del nacimiento virginal de Cristo, por considerarlo contrario a la lógica y a la Física. Y no les basta con decirles, lisa y llanamente, que dicho acto fue sobrenatural, puesto que rechazan a priori que tales actos sean posibles. Otra cuestión, por ejemplo, es la de la Creación ex nihilo del Universo, que sí es un acto claramente sobrenatural: es imposible físicamente, como es obvio, y para el cual no puede haber "modelo físico" alguno. Ahí sí se les puede argumentar por reducción al absurdo a los ateos sobre la verosimilitud de dicha Creación.



Dígase lo mismo del artículo sobre el argumento matemático de plausibilidad de la doble naturaleza de Cristo.


Más bien digo que, un hecho sobrenatural no puede admitir una posibilidad física (que lo permitan las leyes de la física, aunque sea de bajísima probabilidad) porque dejaría de ser un hecho sobrenatural (que solo ese determinado hecho pueda ser realizado por Dios) a un hecho que de suyo pueda ser realizados por una determinada criatura (p.e, un ángel).


1º.- El dogma no afirma la sobrenaturalidad estricta del parto virginal de María, ni el modo en que se realizó, sino que el parto fue virginal. Que sea un milagro sobrenatural estricto, como usted afirma, no está explicitado en el dogma, y por eso el modo en que Dios ejecutó dicho acto (si mediante un acto estrictamente sobrenatural o extensivamente sobrenatural, en el sentido de que, siendo un evento físicamente posible y prácticamente imposible, no puede ser ejecutado ni por demonios ni por humanos), queda a la libre discusión de los teólogos y pensadores. No afirme usted dogmáticamente más de lo que el propio dogma afirma.

2º.- El ámbito de lo preternaturalmente posible ¿lo conocemos con exhaustividad? No. Tan solo podemos especular ateniéndonos a los exorcismos, relatos del Evangelio y deducciones de ambos. Entonces, estamos especulando. No nos basta con afirmar que una potencia preternatural es aquella que puede hacer todo lo que la Física no prohíbe. Primero, porque es una mera definición (y como toda definición, un acto de nuestra voluntad); segundo, porque la Física ha evolucionado, y lo que antes ni siquiera se consideraba verosímil, hoy es posible explicarlo físicamente. Ejemplos: La propagación, libre de fuentes y corrientes, por el espacio vacío, de una onda electromagnética. O la propia dilatación relativista del tiempo: algo que contradice nuestras macroscópicas intuiciones.

Y puesto que estamos especulando, está permitido afirmar que lo que un demonio puede hacer queda por debajo de lo que la Física puede permitir. Esto es, no todo lo físicamente posible es preternaturalmente posible. En particular, eventos de probabilidad extremadamente baja (como que por ejemplo un hombre pueda sobrevivir una semana en la superficie del Sol -que es físicamente posible- ningún demonio podría hacerlo. O que usted pueda, en virtud de una acción sobre los átomos que constituyen su cuerpo, materializarse fuera de la habitación donde está sentado sin salir ni por la puerta ni por la ventana. Etcétera).

Por eso cabe la posibilidad milagros (es decir, de acontecimientos físicamente posibles pero de muy baja probabilidad como para que las potencias creadas puedan realizarlos), hechos por Dios. Obviamente, la creación sí es un acto sobrenatural estricto, puesto que ni siquiera es físicamente posible.

Francisco Álvarez dijo...

Es como si dijéramos que solo Dios pueda crear algo de la nada, y es imposible que lo pueda hacer una creatura; y diéramos un argumento de plausibilidad de que las leyes físicas no prohíben que una creatura pueda crear algo de la nada, pero que es algo de bajísima probabilidad.



El ejemplo no es procedente, porque justamente el acto de crear es propio de Dios (es un acto sobrenatural estricto). Sería imposible (incluso lógicamente) que un ente creado, en ausencia de materia y de leyes físicas concomitantes (creadas al crear la materia), crease (crear es por definición siempre un acto ex nihilo) la materia y sus leyes, porque esto es físicamente posible. Lo físicamente posible requiere de algo físico de lo cual se predique posibilidad: pero si no hay nada físico (ni sus leyes), no cabe hablar de tal cosa. Por eso, no hay ni puede haber argumento de plausibilidad físico ni matemático alguno sobre la Creación. A lo sumo, un argumento por reducción al absurdo, lógico, de la verosimilitud de la misma: Por ejemplo el que puede deducirse del artículo contenido en mi blog En diálogo con la Ciencia: Infinitum pertransiri non potest

Francisco Álvarez dijo...

Si el nacimiento virginal es un milagro sobrenatural no puede admitir una posibilidad física (y, en consecuencia, que pueda realizarlo una creatura), porque, si lo hiciera, dejaría de ser un hecho sobrenatural (que solo puede ser realizado por Dios).

Resumamos su argumentación de esta forma.

(1) El nacimiento virginal de Cristo fue un acto sobrenatural.
(2) Sólo Dios puede ejecutar actos sobrenaturales.
(3) Ningún evento físicamene posible requiere de una causa sobrenatural para su ejecución.
(4) Luego en nacimiento virginal de Cristo no es un evento físicamente posible.


La proposicion (1) es posiblemente verdadera; la proposición (2) es necesariamente verdadera; pero la proposición (3) no es necesariamente verdadera. Puede haber eventos físicamente posibles que requieran para su realización concreta (en un intevarlo de tiempo pequeño y en un espacio restringido) de un agente causal que no puede ser ningún ente creado. Esa es la principal dificultad de su argumentación. Lo físicamente posible no es aquello que se puede en la práctica dar, sino aquello que no contradice las leyes de la Física conocidas. Que no es lo mismo. Algo puede ser físicamente posible (por ejemplo, que usted se materialice, en este preciso momento que está leyendo mi mensaje, fuera de su habitación, vivo, sin salir por la puerta ni por la ventana); pero en este instante concreto es prácticamente imposible, y si tal cosa sucediera, podemos afirmar con certeza que Dios ha intervenido.

Francisco Álvarez dijo...

El problema está en que usted adjudica al aserto dogmático algo que no dice. Él se limita a afirmar la virginidad, en el acto del parto, de María. No cómo pudo ser realizado. En segundo lugar, tiene una noción restringida de lo sobrenatural, contraponiéndolo a lo físicamente imposible. Esto no es correcto. Si lo desea, podemos clasificar lo sobrenatural en dos especies: sobrenatural estricto (crear de la nada) y sobrenatural extenso (realizar un milagro). Para lo primero, basta (desde el punto de vista lógico) con la sola potencia activa infinita de Dios; para lo segundo, aunque bastaría con la potencia activa infinita de Dios solo, Dios se "vale", como de un medio, de instrumentos intermedios para la ejecución, que no está al alcance ni de demonios ni de humanos. El ejemplo del nacimiento virginal de María es pertinente.
Dios podría haber creado instantáneamente a Cristo (sobrenatural estricto) sin necesidad de María; pero no lo hizo, y quiso engendrarlo (de cuyo cómo podemos hablar también) en el seno de María, para que naciera de una mujer (es decir, tuviera los genes de María y fuera carnalmente hijo de María). En este caso se trata de un sobrenatural extenso. Permítaseme esta clasificación para mayor claridad.

¿Cómo fue engendrado Cristo en el seno de María? El dogma no lo dice, ni entra en ello, quedando nuevamente a la libre especulación de los teólogos.
Pudo ser de esta forma. Dios constituyó instantáneamente un óvulo fecundado, eligiendo los átomos/células del cuerpo de María necesarios para formar las moléculas constituyentes del mismo (con lo que es genéticamente hijo de María) y lo implantó en el útero materno, dejando a la naturaleza el proceso de gestación. Eso es un sobrenatural extenso y no puede hacerlo ningún demonio.
¿Es físicamente posible? Sí. ¿Es prácticamente posible? No, porque su probabilidad es extremadamente baja: tendrían que moverse de una forma muy peculiar los átomos necesarios para formar un óvulo fecundado que se colocase a sí mismo en situación de gestación. Además, el óvulo fecundado vivo posee alma (principio vivificador), forma sustancial del cuerpo, la cual es creada por Dios de la nada (sobrenatural estricto), sin la cual no hay ser humano. Una razón más para que ningún demonio puede realizar semejante acto.

Francisco Álvarez dijo...

Ejemplos de sobrenatural estricto: la Creación del Universo, ante todo; el milagro del Cojo de Calanda, realizado por intercesión de la Virgen del Pilar (probable sobrenatural estricto)
Ejemplos de sobrenatural extenso: La curación cuasi instantánea de un cáncer terminal; etc.

Francisco Álvarez dijo...

Correcciones de erratas.

Donde dice:

(del orden de 10^(10^-45))

debe decir:

(del orden de 10^(-10^45)).

Donde dice:

(4) Luego en nacimiento virginal de Cristo no es un evento físicamente posible

debe decir:

(4) Luego el nacimiento virginal de Cristo no es un evento físicamente posible.

Francisco Álvarez dijo...

NOTA.-

Obsérvese que:


10^(-10^45) =

= 1/10^1000000000000000000000000000000000000000000000


y que el llamado umbral de imposibilidad cósmica absoluta es de


1/10^150

Francisco Álvarez dijo...

Corrección de errata:

Donde dice:

con m variando desde 0 hasta +∞, cuya suma es 1,


Debe decir:

con m variando desde 0 hasta +∞, cuya suma es 2,

Alfredo de Argentina dijo...

Es que no es una criatura la que ha realizado ese evento extraordinario, sino Dios

Lo sé. De todas formas, la objeción más bien iba en torno de que si se demuestra que el evento del nacimiento virginal es posible físicamente eso destruiría el carácter sobrenatural (no preternatural, ni la posibilidad de que Dios igual realice ese acto), afectando al dogma.

Pero como usted dice, parece que el dogma no afirma (necesariamente o explicitamente) que el milagro del nacimiento virginal sea 'estrictamente' sobrenatural (aunque dice que lo es 'extensivamente' -nunca pensé en esta distinción-). Aunque sí que fue realizado por Dios.

O sea, si el dogma dijera lo siguiente:

"El nacimiento virginal fue un milagro sobrenatural (estricto) hecho por Dios"

la objeción presentada por mí afectaría (creo) al dogma.

Pero parece que dice (o quiere decir) solamente esto:

"El nacimiento virginal fue un milagro hecho por Dios" (sin decir, digamos, de que forma milagrosa fue realizado, extensiva o estrictamente según su distinción.)

entonces, algunos hechos que permite la Física, pero que no puedan ser llevados a cabo en practica por un ente creado (un ángel, por ejemplo), solo se puede realizar ese hecho por un milagro sobrenatural extensivo.

Ahora bien, hablando hipotéticamente, en un hecho de baja probabilidad y que pueda ser realizado por un ángel o demonio, un Papa, por poner un ejemplo, no podría definir ex-cathedra que un hecho (un determinado hecho, hablando hipotéticamente) como el anterior descrito fue producido (o solo se puede producir) por un milagro sobrenatural de Dios. ¿No?

¿Entendí bien?

Alfredo de Argentina dijo...

entonces, según usted, algunos hechos que permite la Física, pero que no puedan ser llevados a cabo en practica por un ente creado (un ángel, por ejemplo), solo se puede realizar ese hecho por un milagro sobrenatural extensivo.

Me "extenderé" un poco más sobre esto.

Perdone que traiga esto, yo le había leído a usted (bajo el seudonimo de Disidente en un artículo del blog de Milenko Bernadic -que ya no esta activo-, en InfoCatólica, Reflexiones en torno al Milagro del Fuego Santo de Jerusalén) decir esto (negritas mías), que parece contradecir algunas cosas que ha afirmado más arriba. ¿Ha cambiado de opinión?:

Un milagro es la suspensión parcial o total de alguna ley de la Naturaleza (ley física, en definitiva) en un subconjunto compacto del espacio-tiempo [...] podemos clasificar causalmente los eventos que acontecen en la realidad en tres grupos exhaustivamente (y excluyentemente), a saber:

- Naturales. Son aquellos que tienen una causa descrita en las leyes físicas.

- Preternaturales. Son aquellos cuya potencia causal excede la naturaleza creada material (incluido el hombre); pero no excede la capacidad causal de toda potencia creada. Son causados por ángelos y/o demonios.

- Sobrenaturales. Son aquellos que exceden toda potencia creada. Su causa es Dios.

Alfredo de Argentina dijo...

[...]

Los demonios (y ángeles , en general) no pueden hacer milagros, es decir, no pueden violar las leyes físicaspero sí pueden hacer que fenómenos de muy baja probabilidad [nota de Alfredo: ¿entonces, como dice este artículo, el nacimiento virginal al ser físicamente posible no requiere de la realización de un milagro???] (y que en la Naturaleza podemos decir que nunca se van producir en un tiempo y espacio razonablemente finitos), y menos a petición del humano, tengan lugar. Por ejemplo: fenómenos de "telequinesis", levitaciones, microclimas diabólicos (que en un recinto acotado espacial se eleve la temperatura varios grados por encima del entorno, sin fuentes de calor, como ocurrió en el caso de los endemoniados de Ilfurt; etc.).

Estos fenómenos son:

a) de muy baja probabilidad;

b) especificados, porque están asociados a posesiones de personas o infestaciones de lugares en que, por ejempo, han tenido lugar ritos satánicos, de brujería, espiritistas, etc. 

Luego según la ley de baja probabilidad de Borel, son eventos que no se pueden producir naturalmente (en las circunstancias que menciona dicha ley).

Es decir, hay una evidente relación causa/efecto entre la existencia de estos fenómenos y la previa (por otros medios) detección de una infestación o posesión diabólica.

Loa ángeles y demonios (ángeles caídos) conservan toda su potencia activa, muy superior a la del humano, y pueden hacer cosas que ningún humano podría hacer; pero no son capaces de violar las leyes físicas (luego su voluntad, no omnipotente, está acotada).

Alfredo de Argentina dijo...

[...]

Los demonios pueden provocar enfermedades graves; pero no pueden curar enfermedades terminales (ni lo desean, ni siquiera para manifestar su poder).

[...]

Ejemplo.- Uu demonio podría hacer que una taza llena de café, la cual un minuto antes ha caído al suelo y se ha roto esparciendo el café por el suelo, se recomponga a sí mism y suba a la mesa con el café intacto, como si no se hubiera caído.

Este no es un fenómeno físicamente imposible (en teoría); pero es de tan extraordinariamente baja probabilidad, que nunca, en el tiempo de vida termodinámicamente útil del Universo, lo observaremos, casi seguro.


[...]

 Estos son físicamente imposibles porque la Física Cuántica permite que un objeto, debido a las fluctuaciones cuánticas de las partículas constituyentes del mismo, se materialice a distancia fuera o dentro de un recinto cerrado (ver, por ejemplo, El límite de los grandes números, en Investigación y Ciencia). Pero, como siempre, este es un evento especificado de muy baja probabilidad, prácticamente imposible de producción en el tiempo de vida útil termodinámicamente del Universo, y que no viola leyes físicas, y por lo tanto al ALCANCE [mayusculas mías. Usted mismo dice aquí que un evendo de bajísima probabilidad y que no viola las leyes de la física, pero practicamente imposible, esta al alcance de una creatura, algo que parece haber negado más arriba, ¿cambió de opinión?] de la potencia operativa diabólica.

Alfredo de Argentina dijo...

Antes de que me responda, le pido mil disculpas si soy algo pesado (o si le adjudique algo que no dijo o deducí mal algo). Saludos.

Alfredo de Argentina dijo...

Por cierto, no encontré el artículo que usted me decía que estaba en su blog En diálogo con la Ciencia.

Francisco Álvarez dijo...

De todas formas, la objeción más bien iba en torno de que si se demuestra que el evento del nacimiento virginal es posible físicamente eso destruiría el carácter sobrenatural (no preternatural, ni la posibilidad de que Dios igual realice ese acto), afectando al dogma.

1º.- El Dogma no habla explícitamente de hecho sobrenatural (lo que no implica que no lo sea) ni de milagro (lo que tampoco implica que no lo sea), sino del hecho consistente en que el parto fue virginal (que la Virgen Santísima no sufrió menoscabo alguno de su integridad corporal al alumbrar a Cristo). Si este fue producido por Dios de forma sobrenatural estricta o extensa, llevando al límite las leyes físicas (tenga en cuenta que la Física no es una ciencia cerrada, y que no sabemos qué fenómenos de los que hoy parecen contrarios a nuestra intuición, podrán ser físicamente realizables (mejor aún, realizados) en un futuro, por lo que el concepto de "leyes de la Física" es un tanto difuso, así como el concepto de "límites totales o parciales de las leyes de la Física"), es algo de libre discusión. Yo, por razones de apologética con los ateos, me inclino por lo segundo, y por ello he expuesto este argumento de plausibilidad, dado que los ateos no admiten causas sobrenaturales.

Fue el Concilio de Letrán (649) el que solemnemente definió dogmáticamente la virginidad perpetua de la Santísima Virgen, con estas palabras:

"Si alguno, de acuerdo con los Santos Padres, no confiesa que María Inmaculada es real y verdaderamente Madre de Dios y siempre Virgen, en cuanto concibió al que es Dios único y verdadero -el Verbo engendrado por Dios Padre desde toda la eternidad- en estos últimos tiempos, sin semilla humana y nacido sin corrupción de su virginidad, que permaneció intacta depués de su nacimiento, sea anatema".

Observe la declaración dogmática, que no entra en el cómo, sino en el qué.
Pero la natural curiosidad intelectual del humano hace que tanto teólogos como Padres de la Iglesia hayan debido exponer ciertos argumentos de plausibilidad (adaptados a la ciencia de su época) para intentar arrojar algo de luz "intuitiva" sobre el prodigio. Eso es lo que, haciendo uso de la teoría física más exacta (en realidad, lo es una superteoría de la misma: la Teoría Cuántica de Campos) hoy existente, he intentado hacer yo. No para convencer a los teístas, sino para rebatir a los ateos. Si usted a un ateo le dice que el nacimiento virginal de Cristo no es explicable en modo alguno, ni siquiera analógicamente o intuitivamente, le responderá que eso es un mero acto de fe, tan válido como el suyo contradictor. Pero si expone un argumento de plausibilidad como el que yo le he expuesto, no solo le dejará en la duda, dado que dicho argumento está fundamentado en la Física, sino que le proporcionará una razón de existencia de causas extrafísicas (por mera muy baja probabilidad de ocurrencia) inteligentes: Dios y los ángeles. Con lo que indirectamente habrá demostrado, por sus efectos, que hay algo que trasciende la mera causalidad ordinaria (esto es, necesaria, de probabilidad alta de ocurrencia o cuasi certeza) de la materia.

Francisco Álvarez dijo...

2º.- Mire: aunque el nacimiento virginal de Cristo hubiera sido obra de demonios (permitida por Dios), la pretensión de mi exposición permanece intacta, pues habría demostrado, mediante las propias Ciencias físico-matemáticas (a las que tanto aluden e invocan los ateístas para sus fines de demolición de la Religión Católica), que hay causas supramateriales inteligentes, responsables de determinados eventos (este, los milagros, etc.). Es decir, habría demostrado que no todo lo que existe es materia o reductible a ella, lo cual es exactamente lo que pretendía al redactar este artículo objeto de discusión.
Luego desde el punto de vista de mi pretensión al redactar el artículo, la cuestión de si fue Dios (que lo fue) o un demonio quien produjo el evento extraordinario, es baladí, porque en ambos casos se induce que no fue la propia materia quien causalmente produjo el evento de imposibilidad práctica (aunque no física).

3º.- Cuando disponga de tiempo, responderé al resto de sus mensajes. En lo atinente al artículo cuya dirección le ofrecí en este mismo blog, tiene usted razón. Lo tenía publicado con fecha 6 de enero de este año; pero por error lo puse en "borrador" y dejó de ser accesible a la lectura. Lo incluyo ahora mismo, y ya puede usted leerlo.

Saludos.

Francisco Álvarez dijo...

Ahora bien, hablando hipotéticamente, en un hecho de baja probabilidad y que pueda ser realizado por un ángel o demonio, un Papa, por poner un ejemplo, no podría definir ex-cathedra que un hecho (un determinado hecho, hablando hipotéticamente) como el anterior descrito fue producido (o solo se puede producir) por un milagro sobrenatural de Dios. ¿No?

¿Entendí bien?

_____________________________

1º.- No es el caso, porque cuando se define un acontecimiento como sobrenatural no es solo porque parece violar leyes de la naturaleza o estar en su límite de cumplimiento, sino porque hay, además, importantes circunstancias anexas que lo determinan así: la invocación a un santo, a Dios o a la Virgen María para que sane un enfermo grave, la vida de santidad o de oración de los afeectados por el evento, etc.
Es decir, no basta solo el haberse producido un hecho extraordinario, que la ciencia no puede explicar, sino que este hecho tenga relación directa con Dios y lo divino, y que lo que significa no esté en contra de la Revelación.
Si no fuera así, bastaría con el dictamen de la comisión de expertos científicos, sin intervención de teólogos y al final del Papa, para declarar como sobrenatural cualquier acontecimiento extraordinario.
Obviamente, contamos con el dogma de la infalibilidad papal cuando define, declara, etc., en ciertas circunstancias.


2º.- Fíjese, además, que cuando se declara como milagroso un hecho, la comisión de científicos no afirma taxativamente: "este hecho contradice las leyes de la Ciencia" (de la Física, en particular), sino: "este hecho no es explicable científicamente" (se entiende, desde la ciencia que en el momento se conoce). Eso nos lleva a matizar qué puede ser un hecho milagroso (en función también de la audiencia o contexto), y para hacerlo estimo que es preferible hablar, no propiamente de violaciones de las leyes de la Física (que no es una ciencia cerrada) sino de eventos efectivamente imposibles en el sentido de Borel (eventos cuya probabilidad de ocurrencia por azar es tan baja que, a todos los efectos, en el Universo actual son imposibles, con una imposibilidad no lógica ni física, sino de orden práctico).

Borel ejemplificaba esta cuestión con lo que denominaba le miracle des signes dactylographes, el cual consistía en que, una secretaria, encerrada durante unos meses en una habitación con una máquina de escribir y papel suficiente, tecleando al azar sobre la máquina, escribiera las obras completas de Shakespeare, en inglés, y las obras completas de Goethe, en alemán, sin una sola falta ortográfica. Y Borel sentencia: "Tel est le type des événements qui, bien qu'on ne puisse démontrer rationellement qu'ils sont impossibles, sont cependant si invraisemblables que toute personne de bon sens n'hésitera pas à les déclarer efectivement impossibles."

El problema aquí es que, afirmar que un evento viola las leyes físicas, supondría el conocerlas todas (con exhaustividad) cuando se formula la sentencia de violación, cosa que no es el caso.

Francisco Álvarez dijo...

3º.- Pongamos un ejemplo teórico de "ciencia-ficción".

Supongamos que los "viajes en el tiempo, al pasado" fueran macroscópicamente posibles, y que usted, provisto de un teléfono móvil avanzado, en el que están contenidos unos videos, realizara ese viaje a, digamos, un día del siglo X d.C. en España.
Si usted se encontrase con un hombre culto (un eclesiástico, por ejemplo) y le mostrase ese fragmento de materia y viera los vídeos que contiene (obviamente, el teléfono no percibiría señal radioeléctrica alguna -salvo ruido electromagnético- dado que no habría fuentes construidas por el hombre de dichas señales), ¿cómo reaccionaría?
Las leyes del campo delectromagnético (leyes de Maxwell) fueron formuladas en el siglo XIX (a finales). La Microelectrónica y en particular los teléfonos móviles fueron inventados por primera vez ya avanzado el siglo XX. Entonces, probablemente el eclesiástico pensaría que lo que está viendo es obra de un poder preternatural (excluyamos por simplicidad lo de sobrenatural), que no es físicamente posible.
Para este hombre culto (que posiblemente domina lo que de Física se conocía en el siglo X en España), lo que está viendo viola las leyes físicas, cuando lo que sucede en verdad es que viola las leyes físicas que un hombre culto puede conocer en el siglo X d.C (o conocidas en el siglo X d.C.), que no es lo mismo.


Yo daría ahora (en el contexto de un teísta, sobre todo) la siguiente definición, más completa y presumo que más precisa:

Un evento causalmente sobrenatural (milagro, en sentido católico) es: (1) o aquel que ocurre fuera de las leyes de la Física (de la materia), o (2) una violación total o parcial (y en este caso, "parcial", podemos incluir los "casos límite" de la Física, aunque no sean propiamente violaciones de la misma) de las leyes de la Física,
cuando además concurren las circunstancias siguientes:

a) El evento extraordinario está relacionado directamente con Dios y/o lo divino.
b) Su significado no contradice la Revelación, la Tradición o el Magisterio.
c) Es declarado como tal, solemnemente, por el Pontífice.



¿Entonces -me puede objetar usted- los eventos antiguos que se declararon como milagros, podrían no serlo al no conocer en esos tiempos toda la Física que hoy conocemos?

Respuesta: Tenemos la seguridad de que no es así, porque la declaración de evento de origen sobrenatural es infalible (por un dogma de Fe), y por lo tanto, ese evento antiguo cumpliría, concomitantemente, el primer requisito para ser milagro (violación total o parcial de...).
La Ciencia de cada momento suele condicionar en nosotros (si somos medianamente cultos) una especie de "sentido común" capaz de detectar, dentro de ciertos límites, con cierta seguridad que, aunque no conozcamos las leyes físicas en su totalidad, ese evento es muy probable que esté en el límite de las posibles o directamente las viole. Eso es así porque, de alguna forma, los fenómenos que la actual ciencia describe y explica (y los que la futura describa y explique) se vienen produciendo desde el origen del Universo y la mente humana, aunque inmaterial, participa, al menos introspectivamente, de los mismos (por nuestro cerebro, que es el órgano que el alma emplea para el pensamiento, y que verifica, como materia viva, esas leyes). Los fenómenos cuánticos ya se producían por doquier desde el origen del Universo y por lo tanto desde el origen del hombre, el cual ha sido siempre partícipe de los mismos, aunque no fue hasta el primer cuarto del siglo XX cuando empezaron a comprenderse y formularse en leyes predictivas, constitutivas de una nueva, fascinante y esplendorosa teoría física: la Mecánica Cuántica.

Francisco Álvarez dijo...

Observe, además, que no hay manera unívoca de definir el concepto "milagro" o "hecho sobrenatural", para ateos y teístas.
Si en la definición de "milagro" o "hecho sobrenatural" expuesta a un ateo introducimos la palabra (expresión) "Dios" o "agente sobrenatural" (o "declaración dogmática"), estamos incurriendo en petición de principio, puesto que lo que un ateo niega es que pueda haber agentes sobrenaturales, luego milagros.

Pero si lo que pretendo es demostrar que existen causas suprafísicas (empleemos esta palabra más neutral), exponiendo la existencia de eventos que "contradicen total o parcialmente (casos límite, en su caso)" las leyes físicas, luego que precisan de causas suprafísicas, necesariamente debo utilizar la definición que usted cita y que (aparentemente) es contradictoria con la que se deduce de mi exposición para usted.

¿Cuál es el problema? El problema es que debe haber dos definiciones (aunque parezcan contradictorias o incompatibles): una para los teístas, y otra para los ateos.
La de los teístas sería la expuesta ahora, la canónica.
La de los ateos sería aquella necesaria para demostrar empírico-racionalmente, desde la constatación de efectos suprafísicos, la existencia de agentes causales (causas) inmateriales, suprafísicas (Dios, los ángeles).
Entonces la contradicción es solo aparente, puesto que se trata de definir el mismo concepto pero en contextos distintos (respecto de distintos observadores).
La definición que expuse en InfoCatolica se dirigía principalmente a los ateos que suelen entrar allí a cuestionar la razonabilidad del Catolicismo. En estos mensajes de respuesta, me dirijo a usted.
A un ateo le gusta la ciencia y los términos científicos (aunque no los comprenda) y los invoca para intentar confutar los dogmas católicos; por eso he de hacer uso de los mismos cuando de exponer y excogitar argumentos de plausibilidad sobre la existencia (al menos, posible) de hechos inexplicables por la Ciencia o de tan baja probabilidad que son de imposibilidad práctica, con lo que deberían tener causas supramateriales.

Fíjese en que la pretensión principal de mi trabajo es refutar argumentos ateológicos y exponer otros demostrativos o, en su caso, de plausibilidad, de aquellos dogmas católicos que a los ateos les parezcan inconsistentes.
La cuestión de si son demonios o es Dios en este caso es baladí, dado que si se concluye que hay demonios, de ahí se deduce que hay Dios, dado que los demonios son entes espirituales (luego de imposible procedencia material, sean cuales sean las transformaciones físicas que la materia padezca) y además contingentes, esto es, requirientes de una causa (que por el Principio de Causalidad debe ser a su vez inmaterial inteligente y volente: espiritual, dado que como corolario de este principio se deduce que la causa ha de tener tanta virtualidad como el efecto, al menos) que les haya dado la existencia.
Luego de cualquier forma llegamos a la existencia necesaria de Dios, que es el motivo de todo mi trabajo argumentativo.

Francisco Álvarez dijo...

Usted mismo dice aquí que un evendo de bajísima probabilidad y que no viola las leyes de la física, pero practicamente imposible, esta al alcance de una creatura, algo que parece haber negado más arriba, ¿cambió de opinión?] de la potencia operativa diabólica.
_______________________________


La cuestión radica en que si todo lo físicamente posible es de posible ejecución preternatural.
Estimo que hay que modificar (para un teísta) la definición en el sentido que un demonio (o ángel) no puede hacer todo lo que es físicamente posible. Que hay acontecimientos (hechos, efectos, eventos), en el límite de lo físicamente posible, que una potencia preternatural no puede realizar (causar).

Obviamente, Dios puede suspender el curso natural de los acontecimientos cuando así sea su Voluntad, puesto que es Omipotente y Creador; pero me inclino más a pensar que Dios (que no ha impuesto unas leyes a la materia para con frecuencia violarlas) se vale algunas veces de esos "casos límite" de las leyes físicas (por ejemplificar la ciencia fundamental empírica a las que las demás se sujetan, en última instancia) a la hora de realizar ciertos milagros (que no caen dentro del alcance de la potencia operativa diabólica).
Por eso me he permitido incluir dos conceptos nuevos teológicos: sobrenatural estricto y sobrenatural extenso.
Ejemplos de realización del primero: la Creación ex nihilo del Universo, la Resurreción de Cristo, la resucitación de cualquier muerto o el mantenimiento en el ser de cualquier ente creado.
Ejemplos de realización del segundo: algunos milagros.

Mi opinión actual es que el poder diabólico no alcanza al sobrenatural extenso, aun siendo muy superior al poder humano.


Pongamos un ejemplo interesante en que se da un sobrenatural estricto junto con (posiblemente) un sobrenatural extenso: La impronta que Nuestro Señor Jesucristo dejó en la Síndone, en el momento de la Resurrección.

El acto resureccional es estrictamente sobrenatural; pero la impresión de la imagen en la Síndone pudo ser un sobrenatural extenso, como se puede inducir de lo que el padre Carreira (prestigioso físico y filósofo) expone en un artículo suyo.

Él sugiere la interesante hipótesis de que en el acto de la Resurrección, el Cuerpo glorioso de Cristo dejó de estar presente en el espacio-tiempo físico, y que lo que denomina "energía de deslocalización" de dicho cuerpo al resucitar proviene de dicha deslocalización (que no es un mero cambio de lugar físico, sino una completa ausencia del cuerpo, sin transformación física del mismo en el propio espacio-tiempo) fue la fuente energética que produjo, en el instante de la Resurrección, la impronta sobre la Síndone, junto con la de los objetos anexos al Cuerpo (el leptón sobre los ojos cerrados, etc.).

Puede encontrar esta interesante hipótesis, expuesta con más extensión, en este enlace que incluye el artículo del P. Carreira:

http://www.sabanasanta.org/archivoscomoseformo/F%C3%ADsica%20y%20S%C3%ADndone.pdf

Alfredo de Argentina dijo...

Don Francisco, reflexionando sobre sus comentarios y resumiendo: todo este lío en mi mente surgió cuando leí que este artículo decía que es físicamente posible el nacimiento virginal (aunque no prácticamente, como ya se dijo). Y como le mencione, yo le había leído a usted decir (en InfoCatólica) que eventos físicamente posibles, pero prácticamente imposibles, están al alcance de la potencia operativa diabólica (también angélica). De ahí contemple estas opciones: si el nacimiento virginal es un milagro, los demonios (o ángeles) pueden hacer milagros (no digo que un nacimiento virginal, solo otras cosas parecidas de bajísima probabilidad, si decimos que Dios al realizar cosas de bajísima probabilidad son milagros hechos por Él. Entonces, si los demonios pueden realizar cosas de bajísima probabilidad -como usted dijo en InfoCatólica-, pueden hacer milagros), lo que es absurdo. O bien el nacimiento virginal no es un milagro, lo que no creo que sea afortunado decir. O bien no es cierto que eventos físicamente posibles puedan ser realizados por seres espirituales como demonios o ángeles (y entonces solo Dios puede realizaros, hacer milagros). Esto último parece ser lo correcto, como usted dijo (al menos si queremos compaginar los datos científicos -expuestos por usted en el artículo- y sostener la consistencia de la Religión Católica y el hecho de que el nacimiento virginal es un milagro, todo a la vez. Recuerde lo dicho por León XIII). Pero entonces lo que dijo en InfoCatólica es falso, ¿no?

No comprendo muy bien que quiere decir lo de las dos definiciones de "hecho sobrenatural" o "milagro", una para teístas, otra para ateos. ¿Cuál sería la definición para ateos? Si usted dice en InfoCatólica que los eventos físicamente posibles pero prácticamente imposibles están al alcance de la potencia operativa diabólica (de manera que si los realizan no son milagros, porque los demonios y ángeles no pueden realizar milagros), y aquí dice que no (luego solo Dios puede realizarlos -hacer milagros-, y los demonios o ángeles no, porque no pueden hacer milagros), pues son posturas contradictorias, a mi parecer.

En todo caso, usted puede mostrar "empíricamente" la existencia de causas suprafísicas (al observar acontecimientos que requieren una explicación como esa) dotadas de entendimiento y voluntad, sin dar dos definiciones a un mismo concepto, digo yo.

Para un ateo, estimo que primero lo mejor será darle un argumento de la existencia de Dios (mi favorito es el de la tercera vía tomista). Y luego todo cae por su propio peso (será fácil mostrar que si Dios existe son posibles los acontecimientos sobrenaturales. Luego no son imposibles).

Ah, vuelvo a repetir lo que dije el 6 de marzo de 2017, 19:15.

Saludos.

Alfredo de Argentina dijo...

Respecto al concepto de milagro, leyendo a S. Tomás de Aquino, él dice que un milagro es un hecho que sobrepasa toda la naturaleza creada. En sus propias palabras:

"Milagro es, propiamente, un hecho realizado fuera del orden de la naturaleza. Pero no basta para esto que se haga algo fuera del orden de una naturaleza particular, porque entonces, al lanzar una piedra hacia arriba, se haría un milagro, ya que esto está fuera del orden natural de la piedra. Se entiende por milagro aquello que se efectúa fuera del orden de toda la naturaleza creada. Evidentemente esto no puede hacerlo más que Dios, porque cualquier cosa que haga el ángel o cualquier otra criatura, con su propia, virtud, cae dentro del orden de la naturaleza creada, y, por lo tanto, no es milagro. Así, pues, resulta evidente que sólo Dios puede hacer milagros." (http://hjg.com.ar/sumat/a/c110.html#a4)

Y, contestando a dos objeciones, dice: "Se dice que algunos ángeles pueden hacer milagros, o porque los hace Dios por su intercesión, como se dice también que los hacen los santos, o porque desempeñan algún ministerio al hacerse los milagros. Ejemplo: Reuniendo las cenizas en la resurrección universal, o haciendo algo parecido."

"Hablando en rigor, se entiende por milagros, como hemos dicho, hacer algunas cosas fuera del orden de toda naturaleza creada. Pero como nosotros no conocemos todas las fuerzas de la naturaleza, si alguna vez se hace, por algún poder desconocido para nosotros, algo fuera del orden natural que nos es conocido, se dice que lo así hecho es un milagro para nosotros. De ahí que, cuando los demonios hacen algo con su virtud natural, se dice que es un milagro, no en absoluto, sino para nosotros. Y tal es el modo en que los magos hacen milagros por virtud de los demonios. Se dice que los hacen por medio de pactos privados, porque la virtud de cualquier criatura es en el universo lo que cualquier persona particular es en una sociedad; de ahí que, cuando el mago hace algo por medio de un pacto con el demonio, esto se hace a modo de contrato privado. Pero la justicia divina hace en el universo entero las veces de la ley pública en la sociedad. Por eso los cristianos buenos, al hacer milagros por la justicia divina, se dice que los hacen por pública justicia, en tanto que los malos cristianos se dice que los hacen por apariencias de pública justicia. Ejemplo: Invocando el nombre de Cristo o haciendo ostentación de cosas sagradas."

Alfredo de Argentina dijo...

También agrego que S. Tomás dice, en otro lugar de la Suma Teológica, contestando a una objeción, que la creación del Universo propiamente hablando no es un milagro:

Objeción: La creación del mundo, e incluso la de las almas, y la justificación del pecador las hace Dios fuera del orden natural, puesto que no las hace mediante la acción de causa natural alguna. Sin embargo, estas cosas no son llamadas milagros. Por lo tanto, no todas las cosas que hace Dios fuera del orden natural de las cosas son milagros.

Respuesta: La creación y la justificación del impío, aunque son obras exclusivas de Dios, sin embargo, no se llaman propiamente milagros, porque no son cosas que puedan producirse naturalmente por otras causas, y, por lo tanto, no acontecen insólitamente fuera del orden de la naturaleza, puesto que no caen dentro del poder de la misma.

(http://hjg.com.ar/sumat/a/c105.html#a7)

Saludos.

Alfredo de Argentina dijo...

PD: Gracias por el artículo del P. Carreira.

Alfredo de Argentina dijo...

Cuando digo "o bien no es cierto que eventos físicamente posibles" obviamente me refiero a aquellos que son prácticamente imposibles.

Alfredo de Argentina dijo...

Corrijo: donde dice: "lo que no creo que sea afortunado decir" mejor debe decir que no es cierto decir eso (que no es un milagro).

Francisco Álvarez dijo...

O bien el nacimiento virginal no es un milagro, lo que no creo que sea afortunado decir. O bien no es cierto que eventos físicamente posibles puedan ser realizados por seres espirituales como demonios o ángeles (y entonces solo Dios puede realizaros, hacer milagros). Esto último parece ser lo correcto, como usted dijo (al menos si queremos compaginar los datos científicos -expuestos por usted en el artículo- y sostener la consistencia de la Religión Católica y el hecho de que el nacimiento virginal es un milagro, todo a la vez. Recuerde lo dicho por León XIII). Pero entonces lo que dijo en InfoCatólica es falso, ¿no?
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Lo que expuse en InfoCatolica deber ser precisado y corregido en parte.
La primera dicotomía se desvanece cuando redefinimos en concepto de milagro: Todo hecho cuya causa viola la Física (por resumir la definición "hecho realizado fuera del orden de toda naturaleza creada") o, no haciéndolo teóricamente (luego me extiendo en esto), si fuera un acontecimiento aleatorio, su probabilidad sería inferior al umbral de imposibilidad cósmica absoluta. Entonces es posible un acontecimiento que:
a) Sea milagro, y
b) no pueda ser producido por demonios, si precisamos que los demonios no solo no pueden violar leyes físicas, sino que tampoco pueden realizar efectos cuya probabilidad sea inferior a cierto umbral (por ejemplo, el citado): los prácticamente imposibles (los imposible físicos factuales, no teóricos, como luego especifico).
Puesto que es objeto de especulación teológica qué alcance operativo tiene lo preternatural (no está definido dogmáticamente), y dado que la Física que conocemos permite ( aun siendo extremadamente improbable) el nacimiento virginal de Cristo, no nos queda otro remedio que, o redefinir el concepto de milagro, o negar que lo preternatural alcance a todo lo físicamente posible.

Lo que está claro es, por un lado, que el nacimiento virginal de Cristo fue obra de Dios y que además es físicamente posible (según se deduce de la Física Cuántica, que es una ciencia habitualmente contrastada empíricamente). No nos podemos apartar de estas dos verdades. Luego tenemos que renunciar a una definición restringida de milagro o a que un demonio pueda hacer todo lo que la Física permita (en el caso de dirigirnos a teístas). Entonces, en mi declaración en InfoCatolica debe modificarse la expresión donde se afirma que lo sobrenatural alcanza a todo lo físicamente posible (aunque sea de muy baja probabilidad) con que lo sobrenatural abarca a una parte propia de lo físicamente posible, y que eventos de cierta probabilidad son inalcanzables también para los demonios. ¿Qué probabilidad es esa? Claramente, una del orden de 10^(-10^45), sí. Y probablemente la deducida (por Dembski) como "umbral de imposibilidad cósmica absoluta": 10^(-150).

Luego le expongo un ejemplo del modelo de un evento aleatorio del que uno de sus sucesos no sería posible realizarlo ni por humanos ni por demonios. Sin embargo, no viola ninguna ley física.

Francisco Álvarez dijo...

No comprendo muy bien que quiere decir lo de las dos definiciones de "hecho sobrenatural" o "milagro", una para teístas, otra para ateos. ¿Cuál sería la definición para ateos?
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Para un ateo:

(1) Todo evento físicamente imposible: (en sentido teórico) o cuya probabilidad de ocurrencia está por debajo de un cierto umbral (el UICA u otro a establecer) (en sentido empírico)".

Para un católico:

(2) Todo evento que, además de (1), cumpla tres condiciones más (bastaría con la última):

(i) Sea consecuencia próxima de una invocación a Dios o los santos.
(ii) Su significado no contradiga la Revelación, el Magisterio o la Tradición.
(iii) Sea definido como tal, solemnemente, por el Romano Pontífice.

Francisco Álvarez dijo...

Si usted dice en InfoCatólica que los eventos físicamente posibles pero prácticamente imposibles están al alcance de la potencia operativa diabólica (de manera que si los realizan no son milagros, porque los demonios y ángeles no pueden realizar milagros), y aquí dice que no (luego solo Dios puede realizarlos -hacer milagros-, y los demonios o ángeles no, porque no pueden hacer milagros), pues son posturas contradictorias, a mi parecer.
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Por, ello debo matizar la antigua aseveración en el sentido que "no todos los eventos físicamente posibles pueden ser preternaturalmente causados". Es decir, no todo lo que las leyes de la naturaleza permiten puede ser realizado por demonios. Después de reflexionar, desde que escribí esas palabras, esta es la mejor opción.

El problema consiste en interpretar la definición de "sobrenatural" (en cuanto a potencia causal).

Podemos admitir esta definición:

Potencia sobrenatural: Potencia que excede toda naturaleza creada.

Pero el llevar al límite una ley física sin violarla por completo puede exceder toda naturaleza creada pues solo el creador de dichas leyes las conoce tan exhaustivamente (no existen sin Él) que es capaz, sin violarlas necesariamente, de llevarlas al límite de su aplicación (caso que estamos comentando de un evento físicamente posible pero prácticamente de imposible ejecución).

Los agentes preternaturales (ángeles y demonios) puede realizar actos que parezcan sobrenaturales; pero que no lo son porque, al no ser los creadores de las leyes de la naturaleza, esas leyes no las cononcen absolutamente como Dios y no pueden llevarlas al límite, aunque pueden hacer cosas que los humanos, por sí mismos, no pueden hacer.
Es decir: preterenatural no necesariamente implica poder violar leyes físicas o poder llevarlas al límite de su aplicación, como en el caso del nacimiento virginal de Cristo.
Esta es la doctrina que debemos aceptar, después de haber analizado los hechos.


Es más razonable pensar que Dios, cuando hace milagros, no está siempre violando las leyes que Él ha impuesto a la materia, sino que, desde dichas leyes, hace que ocurran sucesos que están en el límite posible de las mismas, límite que no está al alcance de potencias preternaturales.

Francisco Álvarez dijo...

Extendámonos algo más es esto. Para ello, admitamos dos especies de imposibilidad física:

(a) Teórica.
(b) Empírica.

Es teórica la imposibilidad física de un evento cuya sentencia asociada es incompatible con una sentencia de la Física Teórica.
Es empírica la imposibilidad física cuando, no siendo teóricamente imposible, lo es factualmente, o bien por limitaciones de espacio y tiempo o de materia de tal forma que el evento cuya imposibilidad se rpedica sería de muy baja probabilidad (a estimar).

Ejemplo de la primera: Que una partícula con masa en reposo no nula se mueva a la velocidad de la luz.
Ejemplo de la segunda: Que un observador modifique (en un lapso de tiempo pequeño, a estimar) la función de onda de un sistema dinámico con N partículas, donde N es del orden el Número de Avogadro.

Cuando hablé de "violación" en el texto que usted cita, declaré "violación total o parcial". Debemos ahora entender lo de "parcial" en sentido de imposibilidad física empírica, factual o práctica.

Francisco Álvarez dijo...

Para un ateo, estimo que primero lo mejor será darle un argumento de la existencia de Dios (mi favorito es el de la tercera vía tomista). Y luego todo cae por su propio peso (será fácil mostrar que si Dios existe son posibles los acontecimientos sobrenaturales. Luego no son imposibles).
_________________________________

Esa sería una vía exitosa para un teísta que desea acceder pro la sola razón a la existencia de Dios, puesto que las demostraciones filosóficas (e incluso lógicas) de la existencia de Dios les suelen dejar indiferentes a los ateos. Por ello hay que discurrir por otras vías: Empezando por invocar la Ciencia y sus límites teóricos y empíricos, y de ahí, al exponer el hecho empírico de efectos que son de imposibilidad práctica (pero empíricamente comprobables), llegar a un agente causal inmaterial: ángel o Dios. Yo estimo que esta es la vía más idónea, sobre todo por el prestigio que la Ciencia y lo factual tiene para los materialistas ateos.


Y no olvide algo muy importante. Si lee con atención el artículo del blog, verá que declaro la "posibilidad" de que Dios "modifique" la función de onda del Cuerpo de Cristo en el seno materno, para que este quede deslocalizado del mismo y se materialice en el pesebre. Sinceramente, dudo mucho que un demonio pueda llegar hasta ese punto de incidir en las propias leyes físicas (sin violarlas totalmente), como para ejecutar semejante prodigio. Luego desde este punto de vista incluso podríamos afirmar que, aun siendo teóricamente posible (desde el punto de vista físico) realizar ese evento, no es lo empíricamente (desde el punto de vista físico), porque se requiere un conocimiento de las leyes físicas y de la materia (un conocimeinto exhaustivo, sin residuo de ignorancia) y capacidad de acción sobre las propias leyes físicas, que solo el Creador de las mismas es posible que tenga.
Aquí no estamos hablando de una simple levitación; estamos hablando de la modificación de la función de onda de todo un objeto macroscópico (con los trillones de átomos que posee) de tal forma que salga de un recinto cerrado sin romperlo y se materialice intacto (no como una visión que un demonio puede sugerir en la inteligencia de un poseso, sin que tenga realidad, sino como algo real, físico, material).

Francisco Álvarez dijo...

Pongamos un ejemplo de un evento lógicamente posible, matemáticamente posible, y físicamente posible (en el límite) pero justamente de imposible ejecución por una naturaleza creada (luego finita en cada momento).
Consideremos un experimento aleatorio consistente en lanzar al aire una moneda equilibrada (igual probabilidad, en cada lanzamiento, de cara, C, o cruz, X), sucesiva e independientemente, hasta que salga cara (C) por primera vez.

Sea Cₐ el suceso "Sale cara por primera vez en el lanzamiento a-ésimo".

Su probabilidad es, para cada a natural:

P(Cₐ)= 1/2ᵃ

El espacio muestral (conjunto de todos los sucesos posibles, elementales), es:

Ω = {C,XC,XXC,XXXC,...,XX...XC,...}.


Es decir, contiene el conjunto de todas las sucesiones finitas de X y C, que solo tienen una C, la última.

No obstante, a priori no podemos rechazar el suceso:

X∞: = "Nunca sale cara al lanzar sucesivamente la moneda".

Luego el espacio muestral contendrá, además de las sucesiones finitas citadas, la sucesión infinita:


XXX...

que hemos denotado por X∞

¿Cuál es la probabilidad de X∞ ?

Esta:

P(X∞)= lim_[a→∞] (1/2ᵃ) = 0.

Pues bien, es físico-teóricamente posible (luego posible para Dios), obtener el evento X∞
puesto que Dios es el Infinito Absoluto, y capaz de exhaustivar todo infinito. Pero es físico-empíricamente imposible obtener el evento X∞(luego no es posible para un demonio, dado que ningún ente finito puede exhaustivar a un infinito; obviamente, también lo es para un humano).


Pues bien, en el nacimiento virginal de Cristo, la probabilidad tan baja que he expuesto en el artículo es, a todos los efectos, como si fuera prácticamente 0, aun no siendo matemáticamente 0. Y me parece que la estimación de probabilidad para un evento tal, que se da en el artículo de Investigación y Ciencia por el científico que lo escribe, se queda corta (por exceso).


NOTA.- Aunque el evento X∞ tiene probabilidad 0, no es el suceso imposible (lógicamente, probabilísticamente, ni físico-teóricamente). Pero el suceso imposible tiene probabilidad 0.
Luego se cumple que todo suceso imposible tiene probabilidad 0; pero no todo suceso de probabilidad 0 es el suceso imposible.

Francisco Álvarez dijo...

1º.- El ejemplo de sistema dinámico que expone Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica, para ilustrar el concepto de milagro (S. Th. I, q. 111, a. 4), es incorrecto.

En efecto: Está en la naturaleza de la piedra (de su física) el poder recibir (al realizar trabajo mecánico sobre ella) una energía cinética que la haga alcanzar una altura sobre la superficie terrestre.
Si suponemos despreciable la resistencia del aire, al ejercer una fuerza constante sobre la piedra lanzada hacia arriba, sobre ella actúan dos fuerzas: El peso (mg, donde m es la masa de la piedra), y la fuerza de lanzamiento F', de tal forma que la fuerza total realiza un trabajo, siendo d el desplazamiento de la piedra antes de ser abandonada en su ascenso:

W = F'd - mgd

Si la piedra parte del reposo antes de empezar a elevarla, la velocidad inicial que adquiere al ser abandonada, es:

vₒ = √(2W/m)

lo que conlleva que la piedra adquiere una energía cinética inicial Tₒ = (½)mvₒ²

Entonces, esa energía cinética (despreciando el rozamiento del aire) se transforma en energía potencial gravitatoria, mgh, siendo

h = vₒ²/2g.

Nada hay fuera del orden de la piedra en este proceso.

2º.- El Aquinate define un milagro (propiamente o en sentido propio) como un hecho realizado fuera del orden de toda naturaleza creada.
Ahora bien, si no hay naturaleza creada, parece, en principio, que no puede haber un "fuera del orden de la misma" (por eso Santo Tomás de Aquino no considera la creación del Universo como un milagro en sentido propio). Pero, desde el punto de vista lógico, no se puede sostener esa distinción.
Si hemos definido un milagro como un acto (hecho) realizado fuera del orden de toda naturaleza creada, el acto de crear la propia Naturaleza (material y espiritual, como la creación ex nihilo que Dios hace del alma de cada humano), se encuentra trivialmente fuera del orden de toda naturaleza creada (pues se hace sin ella, sin someterse a su orden). Luego debe ser un milagro, según la definición.

Por eso considero confuso el término "milagro" tal y como está definido, y prefiero sustituirlo por dos conceptos distintos aunque emparentados: sobrenatural estricto y sobrenatural extenso, que no inducen a confusión.

Ejemplo de sobrenatural estricto: La Creación del Universo (por supuesto); pero también la creación de cada alma humana, la resurrección de los muertos, etc.
Ejemplo de sobrenatural extenso: Algunos de los milagros que, por intercesión de los santos, realiza Dios sobre la Naturaleza material (curación de enfermedades terminales, etc.).

Francisco Álvarez dijo...

3º.- Aunque el Aquinate afirma que los demonios (ángeles, en general) no pueden hacer milagros en sentido estricto (el sentido que sobrepasa toda naturaleza creada), también afirma que sí pueden hacer milagros en sentido lato (S. Th. I, q. 114, a. 4).
Además, en la misma cuestión y artículo, declara que "todo verdadero milagro lleva consigo algún cambio en los cuerpos" ("en la naturaleza de los cuerpos", añadirá después, dado que como los cuerpos se caracterizan por el continuo cambio -de estado cuántico, por ejemplo-, continuamente se estarían produciendo milagros).
Otra razón más para precisar, con las nociones de sobrenatural estricto y extenso, el concepto de "milagro". Y, si hacemos uso de su terminología, hay que declarar que en ningún caso los demonios pueden hacer milagros y (añado yo), ni siquiera llevar al límite posible las leyes de la Naturaleza material (aun siendo ellos de naturaleza espiritual), dado que, como argumenté anteriormente, eso solo corresponde a quien ha creado dicha Naturaleza y sus leyes, que las conoce en un solo acto de intelección de Sí mismo, de forma absoluta.
Por eso el nacimiento virginal de Cristo es un sobrenatural extenso de imposible ejecución por los demonios o los ángeles. Y, aunque no fuera así, dado (como he repetido) que mi interés es poner de manifiesto hechos que sobrepasan la causalidad atribuible a las leyes físicas (empíricamente, factualmente), el fin de mi artículo estaría también cumplido: demostrar, haciendo uso de la Ciencia, que hay causas suprafísicas, inmateriales, sin las cuales no son explicables ciertos acontecimientos.

Alfredo de Argentina dijo...

(Perdón por la tardanza en responder)

Pues que decir don Francisco, ya esta más o menos todo dicho (y solucionado la dificultad) en sus comentarios. Que no todo evento físicamente posible puede ser realizado por seres espirituales como ángeles o demonios (serían los prácticamente imposibles), en consecuencia, esos eventos prácticamente imposibles solo podría realizarlos Dios, haciendo milagros, dado que esos hechos prácticamente imposibles trascienden el orden de toda la naturaleza creada (Apropósito: se me vino a la mente un estado de cosas posibles donde Dios solo creo ángeles, por ejemplo. Ahí no hay leyes físicas. ¿Dios podría realizar milagros?).

Es un poco tarde aquí, luego le digo lo que pienso (después de reflexionarlo un poco) si es un milagro propiamente la creación del Universo.

Alfredo de Argentina dijo...

Por cierto, traigo más información de S. Tomás sobre los milagros. Para él hay distintos grados y ordenes de milagros.

Dice en su Suma Contra Gentiles, Libro III, capítulo CI:

"De los milagros

Mas estas cosas que se realizan divinamente alguna vez fuera del orden comúnmente establecido en la naturaleza, suelen llamarse “milagros”; porque nos “admiramos” cuando, viendo el efecto, ignoramos la causa. Y como una misma causa es a veces conocida por unos e ignorada por otros, de ahí resulta que, entre quienes ven un efecto simultáneamente, unos se admiren y otros no. Por ejemplo, el astrólogo no se admira viendo un eclipse de sol, porque conoce la causa; sin embargo, quien desconoce esta ciencia, ignorando la causa, ha de admirarse necesariamente. Así, pues, hay algo admirable para éste y no para aquél. Luego será admirable en absoluto lo que tenga una causa absolutamente oculta. Y esto significa la palabra “milagro”, a saber, lo que “de sí está lleno de admiración”, y no con respecto o éste o a aquél. Es así que la cace absolutamente oculta a los hombres es Dios, porque ya se probó (c. 47) que ningún hombre puede comprender intelectualmente la esencia divina en el estado actual de vida. Luego serán propiamente milagros las cosas que divinamente se realizan fuera del orden comúnmente observado en la naturaleza.

Mas hay diversos grados y órdenes de estos milagros. Porque ocupan el grado supremo entre los milagros aquellas cosas en que Dios realiza le que jamás puede hacer la naturaleza, como que dos cuerpos estén simultáneamente en un solo lugar, cine el sol retroceda o se pare, que el mar se divida ofreciendo camino a los transeúntes. Y entre estas cosas se ha de considerar también el orden, porque cuanto mayores son las cosas realizadas por Dios y más alejadas están del poder de la naturaleza, tanto mayor es el milagro. Como mayor milagro es el retroceso del sol que la división del mar.

Ocupan el segundo grado entre los milagros las cosas en que Dios realiza algo que incluso puede realizar la naturaleza, pero no por el mismo orden. Pues obra de la naturaleza es que determinado animal viva, vea y camine; pero que tras la muerte viva, tras la ceguera vea y tras la cojera camine, tal no puede hacer la naturaleza, sino que lo realiza Dios alguna vez milagrosamente. Y en esto también se ha de considerar el orden, mirando a que lo que se hace esté más alejado del poder de la naturaleza.

Se da el tercer grado de milagros cuando Dios realiza lo que ordinariamente obra la naturaleza, pero sin contar con los principios operantes de la misma; como cuando alguien es curado por virtud divina de una fiebre naturalmente curable y cuando llueve sin que intervengan los principios naturales."

Alfredo de Argentina dijo...

Y, aunque no fuera así, dado (como he repetido) que mi interés es poner de manifiesto hechos que sobrepasan la causalidad atribuible a las leyes físicas (empíricamente, factualmente), el fin de mi artículo estaría también cumplido: demostrar, haciendo uso de la Ciencia, que hay causas suprafísicas, inmateriales, sin las cuales no son explicables ciertos acontecimientos.

Bueno, pero mi temor, en todo caso, es que de paso (en el proceso de demostración) se cargue (no digo que sea el caso, con toda la discusión que llevamos) algún dogma católico. Para poner una imagen, como ejemplo (algo absurdo), es como si usted demostrara que el Universo es "eterno" (en sentido impropio, dado que sólo Dios es Eterno, o mejor dicho es su propia Eternidad) y también (en ese mundo irreal) usted demostrara que Dios existe. Habría demostrado que Dios existe, sí, pero también que el catolicismo es falso (dado que uno de sus dogmas es que el Universo no existe desde siempre, sino que comenzó a existir).

Francisco Álvarez dijo...

1º.- No cabe demostración de la eternidad del Universo porque lo eterno, por definición, es inmutable, y nada hay más mudable que la materia (de hecho, cada sistema dinámico físico está cambiando de estado cuántico en cada momento -según la ecuación de Schrödinger, reversible termodinámicamente; y cuando se realiza la medida de un observable del sistema, mediante el "colapso" o proyección de la función de estado de dicho sistema, de forma irreversible termodinámicamente, según otro postulado de la MC. Y eso se puede aplicar al Universo como un todo, en el primer caso, mediante la llamada ecuación de Wheeler-DeWitt ).

2º.- No cabe demostración posible de algo que contradiga a un dogma de Fe católico, puesto que si lo que afirma el dogma es verdadero (que lo es), en un sistema deductivo consistente no puede ser demostrada la proposición contradictoria de dicho dogma.
La verdad científica no contradice nunca a la teológica (si se refieren al mismo objeto; y si se refieren a distinto objeto, de modo evidente)

3º.- Si lee con atención mi artículo en el enlace que al final le expongo, no solo demuestro que el Universo no es eterno (lo cual es trivial) sino que no ha podido existir "desde siempre", a pesar de que ha sido opinión común en Teología que tal cosa no es posible de demostrar filosóficamente (opinión que se inicia en un momento en que el desarrollo de la Física y las Matemáticas no era muy extenso).
No obstante, como este es un asunto importante, le dedicaré un artículo.
Por ahora, baste con este enlace:

http://disintiendo.blogspot.com.es/2017/01/infinitum-pertransiri-non-potest.html


Francisco Álvarez dijo...

El dogma de Fe declara¹ (en traducción al español del original latino) que el Mundo tuvo principio en el tiempo. En lo que respecta al Universo, sería más exacto, a la vista de la Física que hoy conocemos, afirmar que tuvo principio con el tiempo, puesto que el tiempo es parte del Universo creado, y no un marco en el que este fue creado. Sin materia, no hay tiempo. Ya San Agustín lo intuyó.

Lea este enlace:

http://ddfv.ufv.es/bitstream/handle/10641/821/Tiempo%20y%20eternidad%20en%20San%20Agust%C3%ADn.pdf?sequence=1

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¹
"Simul ab initio temporis utramque de nihilo condidit creaturam" (Concilio IV de Letran -1215- y Concilio del Vaticano)

Alfredo de Argentina dijo...

Bueno don Francisco, lo mío era solo un ejemplo (absurdo) en un mundo irreal en el que algo científicamente comprobado contradecía el dato revelado, solo era para ilustrar algo que dije más arriba ("mi temor, en todo caso, es que de paso"): que en una demostración u argumento apologético hay que tener cuidado de que no se nos cuele una herejía (implícita) de paso (en cuanto a la demostración, o bien no es tal, o bien no contradice realmente al dato revelado, solo aparentemente, ora por una mal comprensión de lo que la demostración implica o dice; ora por mal comprensión o mala información de lo que el dato revelado dice).

Fíjese, por ejemplo, en este artículo suyo de hace muchos años, y lea el comentario de Anónimo: http://disintiendo.blogspot.com.ar/2006/08/dios-y-el-mal-natural.html

No obstante, es interesante el tema de la eternidad de iure (y no de de facto ya que sabemos por Revelación que el Universo no es eterno) o no del Universo. Es de libre discusión. Según S. Buenaventura, Alejandro de Hales, etc., no es posible una creación "desde siempre" ya que la misma noción de "crear" implica un paso del no-ser al ser, lo que no sería posible en tal caso. Royo Marín en su obra "Dios y su obra" le dedica un espacio a este tema, y resuelve la anterior dificultad.

Alfredo (Argentina) dijo...

Francisco, escarbando un poco su blog En diálogo con la Ciencia me encuentro con esta afirmación suya:

"puede existir una creación ab aeternum, una creación 'desde siempre' (de hecho no repugna a la razón el pensar que el Universo exista 'desde siempre' y Dios lo cree 'desde siempre', sin que haya 'momento' del mismo en el que no exista). Ello no repugna a la razón."

http://disintiendo.blogspot.com.ar/2006/08/ateologa.html

La cual a mi parecer contradice esta otra suya: "no solo demuestro que el Universo no es eterno (lo cual es trivial) sino que no ha podido existir "desde siempre"".

De todas formas, aunque no entendí su artículo que me citó (no tengo tanta formación matemática, por ahora), si es verdadero, pues mejor para nosotros :)

Saludos cordiales.

Francisco Álvarez dijo...

De todas formas, aunque no entendí su artículo que me citó (no tengo tanta formación matemática, por ahora), si es verdadero, pues mejor para nosotros :)
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Debe hacer un esfuerzo de comprensión y, si no entiende algo, preguntarlo, que para eso estamos. La sustancia de mi argumento tiene su origen en el apotegma escolástico "infinitum pertransiri non potest".

Si el Universo (o lo que en cada estado de la Creación material denominemos tal) que ahora hay procediera de una infinidad de preuniversos en sucesiva transformación, la sucesión infinita a parte ante de los estados de dichos preuniversos habría sido recorrida, completada, exhaustivada, hasta la actualidad, lo que repugna al concepto de in-finito, porque habría carecido de un primer estado o preuniverso. Ningún infinito puede ser finitamente agotado (agotado por un ente finito, como el universo y sus antecesores).
Para demostrar lo que antecede, he hecho uso de un argumento matemático: establecer una relación de orden de precedencia-causalidad antecedente material entre un universo o estado y su antecesor, de tal forma que al considerar la relación inversa (de potscedencia o causalidad consecuente entre un universo o estado y susucesor), concluimos que no hay último elemento (lo que es un teorema matemático). En consecuencia, no hay un fin del recorrido. Considerando ahora la relación de orden inversa, se concluye en que no hay un primer elemento; es decir, no ha podido llegarse al estado actual (y a ninguno anterior) porque no ha habido "principio" (primer elemento), dado si lo hubiera habido, al considerar a su vez la relación inversa, este primer elemento sería último elemento, el cual no existe.

Este es, en román paladino, expuesto el argumento de mi demostración. Lo que ocurre es que en el hermoso y preciso lenguaje matemático queda más patente.

No olvide que la Matemática es ciencia divina por excelencia, debido a su precisión, rigor, belleza formal y omnicomprehensión explicativa de la realidad material (Galileo afirmaba que el Universo está escrito por Dios en lengua matemática).

Saludos cordiales.

Francisco Álvarez dijo...

Francisco, escarbando un poco su blog En diálogo con la Ciencia me encuentro con esta afirmación suya:

"puede existir una creación ab aeternum, una creación 'desde siempre' (de hecho no repugna a la razón el pensar que el Universo exista 'desde siempre' y Dios lo cree 'desde siempre', sin que haya 'momento' del mismo en el que no exista). Ello no repugna a la razón."

http://disintiendo.blogspot.com.ar/2006/08/ateologa.html

La cual a mi parecer contradice esta otra suya: "no solo demuestro que el Universo no es eterno (lo cual es trivial) sino que no ha podido existir "desde siempre"".

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Ambas afirmaciones son verdaderas (y no hay, por lo tanto, contradicción) si consideramos contextos diferentes: respectos diferentes.

En la primera, ateniéndonos a la existencia, en la Inteligencia divina, del Universo creado. Este existe "ab aeternum" en el conocimiento divino. Sin embargo, extradivinamente (si se permite la palabra) sólo existe cuando Dios quiere crearlo. Lo cual no quiere decir que en Dios (el Eterno), haya sucesión volitiva o intelectiva. El Universo tiene existencia intelectiva divina "ab aeternum" (como todo lo que Dios conoce al conocerse a Sí mismo, en un único y perenne acto de autointelección); pero tiene existencia extradivina, material, con un principio de existencia.

Es posible cohonestar ambas tesis. Tómese la primera en el primer sentido, y la afirmación segunda (derivada del teorema demostrado) en el segundo, que es el que interesa en el diálogo con los ateos, los cuales no admiten la primera.

El "no ha podido existir desde siempre" se refiere, obviamente, a la existencia "extradivina", material.

No obstante, como este es un asunto de primordial interés, intentaré dedicarle un artículo, y ahí podrá usted argumentar lo que estime oportuno.

Espero haber disuelto su dificultad.

Alfredo (Argentina) dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Francisco Álvarez dijo...

Pues menuda forma de salvarse de la contradicción
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Si hubiera contradicción, no habría forma de salvarse de ella. La cuestión es que aquí nos enfrentamos a dos modos de ser: ser en la Mente de Dios (en Dios mismo) y ser extradivinamente: tener una realidad material. Nada que exista puede existir sin el concurso divino (Providencia). Pero algo puede existir solo como "pensado" por Dios, sin que Dios quiera que cobre realidad material (en cuyo caso, dado que es en Dios estrictamente, existe "ab aeternum", porque, como afirmaba San Agustín, las cosas no las conoce Dios porque sean, sino que son -de diversas formas- porque Dios las conoce), y puede además existir materialmente, en cuyo caso, como he demostrado, no puede existir desde siempre. De todas formas, como no le veo muy convencido, voy a elaborar un artículo sobre esta importante cuestión.
Hay apariencia de contradicción; pero no contradicción real.

Francisco Álvarez dijo...

Por cierto, no se limite a la lectura de sólo dos de los blogs, pues en los otros puede hallar elementos que sean de su interés. Por ejemplo, en la última entrada de Quantum, donde estoy exponiendo cómo ha nacido la importante teoría cuántica, o en el titulado Miscelánea de Matemática Aplicada, al que he enviado un artículo que trata de los orígenes de la Guerra Civil Española (mediante un sencillo modelo matemático, que ha de ser extendido y perfeccionado): guerra en la cual (y en sus años precedentes) se produjo el genocidio de católicos más cruel y sangriento de la Historia (incluso más vesánicamente criminal que el del Imperio Romano o el de la Revolución Francesa, si no por el número de los mártires, sí por la saña satánica que se empleó para exterminar a un tercio de la Iglesia española). Si tiene interés en esta parte de la Historia de la Iglesia Católica de España, le ofreceré bibliografía y enlaces en que informarse, porque hoy hay una vergonzante falsificación (por unos) y olvido (por otros) de esa Historia.

Francisco Álvarez dijo...

De todas formas es algo baladí esto (sobre la supuesta contradicción suya, no del tema de la eternidad de iure del Universo), así que lo dejo, gracias igual.
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En este párrafo:


"Hay que decir también que, aunque el Universo existiera desde siempre (por Revelación sabemos que no es así), no repugna a la razón que Dios lo cause desde siempre también, dado que puede demostrarse la contingencialidad del propio Universo. En este último hipotético caso, la Eternidad no se predicaría del Universo, obviamente, por albergar cambio y sucesión, algo imposible en lo Eterno, en Dios mismo (No es que Dios sea Eterno, es que es su propia Eternidad)";

yo especificaría ahora que "por Revelación divina sabemos que no es así materialmente, que ha tenido un comienzo en su existencia material" (dado que en el intelecto divino no ha podido estar o ser después de no haber estado o sido, por la inmutabilidad de Dios). Dios necesariamente causa desde siempre que algo sea (intelectual o materialmente); pero también (y sin contradicción) causa desde siempre que algo sea no desde siempre, sino desde que Él quiere que sea -queriéndolo desde siempre que sea no desde siempre. No es un mero juego de palabras: es la forma en que podemos cohonestar la inmutabilidad divina con el conocimiento (causal) de Dios sobre lo creado y con el comienzo en la existencia (material, en este caso) de lo creado. De todas formas, como aquí entra un concepto crucial, cual es el de "eternidad", redactaré un artículo también para intentar ejemplificar, mediante un modelo físico qué pueda significar dicho concepto, al menos para arrojar algo de luz sobre él.

Nada puede existir si Dios no lo conoce. Pero como el conocimiento divino no es sucesivo, sino exhaustivo y siempre presente y actual (además de ser causa de la existencia extradivina de los entes, y no efecto de la misma, como en el caso del conocer humano de los objetos extramentales, al menos), el Universo existe en la Mente de Dios (causado intelectualmente) desde siempre; pero existe materialmente (también causado por una volición eterna de Dios) cuando Dios quiere que exista. Y como lo material no puede existir desde siempre, por las razones apuntadas en el teorema, el Universo tiene un comienzo en su existencia (obviamente, material, que es la que nosotros conocemos y en la que vivimos, dado que la otra, la intectual divina, nos es inaccesible en su comprensión, por la absoluta trascendencia ontológica de Dios.

Alfredo (Argentina) dijo...

Por cierto, no se limite a la lectura de sólo dos de los blogs, pues en los otros puede hallar elementos que sean de su interés. Por ejemplo, en la última entrada de Quantum, donde estoy exponiendo cómo ha nacido la importante teoría cuántica, o en el titulado Miscelánea de Matemática Aplicada, al que he enviado un artículo que trata de los orígenes de la Guerra Civil Española (mediante un sencillo modelo matemático, que ha de ser extendido y perfeccionado): guerra en la cual (y en sus años precedentes) se produjo el genocidio de católicos más cruel y sangriento de la Historia (incluso más vesánicamente criminal que el del Imperio Romano o el de la Revolución Francesa, si no por el número de los mártires, sí por la saña satánica que se empleó para exterminar a un tercio de la Iglesia española). Si tiene interés en esta parte de la Historia de la Iglesia Católica de España, le ofreceré bibliografía y enlaces en que informarse, porque hoy hay una vergonzante falsificación (por unos) y olvido (por otros) de esa Historia.

No lo hago, miro todos los blogs, aunque algunos artículos (sobre todo los del blog Mathematica), por su lenguaje técnico, se me asemejen al chino mandarín :)

Sobre la Guerra Civil Española no lo he estudiado con profundidad, pero sí se que hay mucha falsificación histórica, como usted dice. En todo caso, si tengo interés, la bibliografía conveniente serán los libros de Pío Moa, Luis Suárez Fernández, Ricardo de la Cierva, etc.

En la Wikipedia también hay mucha información al respecto de la Guerra Civil Española, aunque sospecho que no es una fuente segura en este tema, pues a veces sus artículos pueden estar sesgados o contener información errónea, y a veces hasta ridícula (vea por ejemplo este artículo sobre la Inquisición, en el titulo "Juicio contra animales": https://es.wikipedia.org/wiki/Inquisici%C3%B3n#Juicios_contra_animales).

Sobre esto último, puede ver una consulta sobre esto que le hice al P. Javier Olivera Ravasi: http://infocatolica.com/blog/notelacuenten.php/1507060433-proceso-inquisitorial-a-la-in-4

Saludos.

Francisco Álvarez dijo...

Don Alfredo: Observo que conoce a los historiadores más importantes en España (y más imparciales). Tanto Pío Moa como Ricardo de la Cierva (como Luis Suárez) son de lectura obligada.

El blog de Pío Moa es este:
Www.piomoa.es

Y aquí le incluyo la dirección de un importante documento histórico sobre la persecución religiosa en España y el régimen del Frente Popular, que estimo será de su interés.

Www.causageneral.org

También le recomiendo, si puede conseguirlos, los siguientes libros:

https://www.amazon.es/Holocausto-Católico-Mártires-Guerra-Historia/dp/8499709036/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1491334002&sr=8-1&keywords=Holocausto+católico
https://www.amazon.es/Historia-persecución-religiosa-España-1936-1939/dp/8479147288/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1491334059&sr=8-1&keywords=Antonio+montero+la+persecución+religiosa



Alfredo (Argentina) dijo...

Muchas gracias por los enlaces. Me temo que los libros que me recomienda en este momento no puedo conseguirlos (tal vez en un futuro). Aunque observo que el autor del libro Holocausto católico, que narra las biografías de los mártires de esa Guerra, Santiago Mata, tiene un blog -activo, publica un "post" cada día- donde se cuentan experiencias/testimonios impresionantes, llamado La Catedral de los Mártires, cuya dirección es esta: http://www.forumlibertas.com/category/la-catedral-de-los-martires/

Francisco Álvarez dijo...

El del Antonio Montero Moreno publicado en la BAC es un documento muy extenso y argumentado sobre las causas de la persecución religiosa en España. Al menos ese debería adquirirlo.
Aquí le pongo algunos enlaces más de interés:

http://www.martiresdeparacuellos.com/inicio.htm

http://www.martiresdebarbastro.org/?jjj=1491395275827

Y aquí (políticamente incorrectísimo) dos página sobre el hombre que evitó el exterminio total de la Iglesia Católica en España (la segunda contiene importantes documentos históricos sobre juicios a los genocidas de católicos):

http://www.fnff.es/


http://www.generalisimofranco.com/

Alfredo (Argentina) dijo...

Veré si puedo conseguirlo en un futuro, porque es muy interesante, aunque caro. Aunque no lo haré por amazon. Gracias también por los otros enlaces.

Volviendo al tema, daría por discutir un poco más sobre el concepto de "milagro" y sus implicaciones. Investigando un poco, lo que es un hecho natural que pueda darse en la naturaleza, por definición no es milagroso. Habría que ver si es el caso del café que se cae al suelo y vuelve a su lugar, de un nacimiento virginal, etc. Entiendo que en su artículo solo expone una forma de como pudo haber sido. Tal vez haya otra forma en el que, si lo expuesto por usted no es un milagro, Dios obro el nacimiento virginal de una manera milagrosa.

Además, el milagro tiene que ser un hecho en sí mismo manifiesto a los sentidos de los destinatarios. Así, por ejemplo, la creación del Universo no es un milagro, pero sí sería un milagro que Dios creara una silla en frente de mí.

Las cosas no son tan simples (al menos para mí)...

Francisco Álvarez dijo...

Don Alfredo: El objeto de estos blogs es apologético y está dirigido sobre todo a los ateos.
Si, en este contexto, defino milagro como un acto producido por Dios, sobre una región del mundo material, que viola total o parcialmente las leyes de la Física, los ateos que lean esta definición me objetarán con razón que, puesto que ellos afirman la inexistencia de Dios (para ellos Dios y en general lo que llamamos realidad sobrenatural y preternatural son un producto de la imaginación de los teístas), no pueden existir realmente actos de Dios denominados "milagros", y que lo que denominamos "milagro" no es sino un fenómeno, quizá extraordinario, pero que en el momento de su producción la ciencia no puede explicar causalmente, lo que no implica que no pueda también hacerlo en un momento futuro.

Debemos proceder de forma inversa (del efecto a la causa).
Si elaboro una teoría del milagro desde la ciencia fáctica (se entiende, considerándola, teniéndola en cuenta) y la teoría de la Inferencia de Diseño de Dembski (que expondré con rigor en un artículo, al margen de las caricaturas falaces que sobre ella se hacen), la solidez lógica de la teoría que resulte tendrá que conducir a cualquier ateísta bona fide a admitir que , para la explicación causal de determinados fenómenos observables en el Universo material, la ciencia de ahora y la que pueda haber en el futuro, es impotente, con lo que tendremos un efecto que precisará de una causa:

a) Inteligente.
b) Supramaterial.

Conclusión: Sin haber nombrado a Dios ni presuponerlo, llegamos a Dios.

Le haré un adelanto. En el siglo XX, el prestigioso matemático francés Émile Borel enunció lo que denominó Ley única del azar (única en el sentido de que todas las demás del Cálculo de Probabilidades pueden ser lógicamente deducidas de ella), que en terminología actual reza:
Sucesos especificados de pequeña probabilidad no ocurren por azar


Hay que definir qué se entiende por "suceso especificado" y qué por "pequeña probabilidad". Borel (y me adelanto al artículo en que expondré esto), consideró ciertos "umbrales de imposibilidad" (de producción por azar de sucesos): lo que denominó les probabilités négligeables:

(i) À l'échelle humaine (10‾⁶).
(ii) À l'échelle terrestre (10­­­­‾¹⁵).
(iii) À l'échelle cosmique (10‾⁵⁰).
(iv) À l'échelle supercosmique (10‾ⁿ). Con n por determinar (probablemente, n mayor que 100).

Hoy en día (expondré el cálculo en el artículo) se habla de "umbrales de imposibilidad", y el umbral de imposibilidad cósmica absoluta se calcula en

10‾¹⁵⁰.

Francisco Álvarez dijo...

Dembski, en su histórica (y despreciada por muchos que ni siquiera la leyeron, debido a su densidad formal) obra De Design Inference establece que hay tres modos de explanación causal (exhaustivos y mutuamente excluyentes) de un evento o suceso:

1º.- Necesidad.
2º.- Azar.
3º.- Diseño.

Y define el llamado filtro explanatorio: un diagrama de flujo (en realidad, un silogismo deductivo) que permite clasificar a un suceso cuya probabilidad (si fuera por azar) se conoce o conjetura, si es debido a la necesidad (producto de las leyes físicas), al azar o al diseño (causado por un agente inteligente).

Pues bien, de entre las varias aplicaciones prácticas de su teoría (detección de plagio en obras literarias y otras, detección de causa inteligente en un posible mensaje recibido desde el espacio exterior -es el ejemplo prototípico, que además aparece en la novela Contacto y la película correspondiente-, etc.), se encuentra una nueva aplicación: la detección de eventos milagrosos, esto es, producidos por un agente sobrenatural.

Francisco Álvarez dijo...

Corrección de errata.

Donde dice:

Hoy en día (expondré el cálculo en el artículo) se habla de "umbrales de imposibilidad", y el umbral de imposibilidad cósmica absoluta se calcula en

10‾¹⁵⁰.

Debe decir:

Hoy en día (expondré el cálculo en el artículo) el umbral de imposibilidad cósmica absoluta se calcula en

10‾¹⁵⁰.

Alfredo (Argentina) dijo...

Don Francisco, comprendo su afán apologético. La apologética es muy importante, sin duda alguna. Pero en estos momentos me interesa (también me interesa la cuestión apologética) más es el concepto de milagro y sus implicaciones a la par de la información que la Física (o la Matemática) puede aportarnos.

Digamos, usted puede probar, mediante la inferencia de diseño, que el acontecimiento de que alguien que cada vez que juega a la lotería, la gane siempre, previa invocación de Dios, se deba al "diseño" (el acontecimiento es producido por un agente personal). Pero aunque pruebe que se debe al diseño (y pruebe que existe Dios, en su caso), no habrá probado que eso es un milagro. No habría nada milagroso (según definamos al concepto de milagro como un acontecimiento que sucede en la naturaleza creada de forma sensible, que cae fuera del orden natural, y que es producido por Dios. Si algo puede producirse naturalmente, por definición no es milagroso, y parece que habrá que ver los casos de la tasa de café, el nacimiento virginal, etc, si pueden producirse de forma natural, aunque sea de bajísima probabilidad. Y entonces lo dicho), que viole las leyes de la física, pero que es de muy baja probabilidad, lo que Balmes denomina (según recuerdo) imposibilidad común o práctica el que alguien gane la lotería siempre que la juega.

Y como le dije, mi temor (sin fundamento, no cabe duda, pero soy algo escrupuloso) es que exista (ya sé que es imposible que exista) una definición dogmática que afirme que tal acontecimiento X (el nacimiento virginal, por ejemplo. Etcétera) es un milagro, y luego descubramos que la Física dice que tal acontecimiento X es física, teórica o matemáticamente posible, pero de muy baja probabilidad, prácticamente imposible. Pero según contemplemos la definición de milagro en el párrafo anterior de este comentario, si ese acontecimiento X se produce (imaginando, aunque sea prácticamente imposible) se habría producido naturalmente. Y entonces, no es milagroso, lo que contradice al dogma; y sí un dogma de fe católico es falso, es falsa también la Religión Católica. En fin, divagues de mi mente.

Un saludo muy cordial y perdón por todas las molestias.

Feliz Sábado Santo.

Alfredo (Argentina) dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alfredo (Argentina) dijo...

que expondré con rigor en un artículo

Lo que voy a decir no tiene nada que ver con el tema pero, si va a seguir produciendo nuevos artículos en un futuro (lejano o cercano), le recomiendo tratar los siguientes temas: la teoría de la evolución; la 'hipótesis' de los Múltiples Universos; la objeción de Santo Tomás y otros pensadores al Argumento Ontológico; algunas objeciones contra la Biblia, al Cristianismo (por ejemplo, la de la "profecía fracasada", ese pasaje en la Sagrada Escritura donde se habla del fin del mundo y donde Jesucristo dice que no pasarán más de una generación antes de que estas cosas sucedan, etc); El "Ajuste Fino" del Universo que permite la vida en el Universo; El Dilema de Eutrifón; la ideología de género.

Saludos.

Alfredo (Argentina) dijo...

y sí un dogma de fe católico es falso, es falsa también la Religión Católica

Lo que le haría un flaco favor a la apologética católica, sin duda, aunque no a la protestante u otras tal vez.

Alfredo (Argentina) dijo...

Por cierto, según tengo entendido, existe (o existía) un artículo suyo en el que sostenía que la existencia del infinito matemático actual es fructífera y necesaria para la Matemática, su exclusión genera inconsistencias. ¿Ese artículo estará también en el "borrador"?

Francisco Álvarez dijo...

Digamos, usted puede probar, mediante la inferencia de diseño, que el acontecimiento de que alguien que cada vez que juega a la lotería, la gane siempre, previa invocación de Dios, se deba al "diseño" (el acontecimiento es producido por un agente personal). Pero aunque pruebe que se debe al diseño (y pruebe que existe Dios, en su caso), no habrá probado que eso es un milagro.
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1º.- En las circunstancias expuestas por usted, sería poco serio.
Pongamos un caso práctico. Una lotería con 100000 números de los cuales uno solo es el gordo. La probabilidad de que en un sorteo un apostante o jugador gane el número gordo (el número que haya elegido coincide con el primer premio cuyo número es extraído de los bombos) es, justamente p = 10­­­­‾⁵ (1/10⁵) (uno entre cien mil).
Supongamos que deseamos calcular la probabilidad de que el mismo jugador gane n sorteos seguidos (n mayor que 1). Por el Teorema de la Probabilidad Compuesta o del Producto, tenemos:

P = (10­­­­‾⁵)ⁿ = 10­­­­‾­­­­⁵ⁿ

Si n ≥ 30, P ≤ 10­­­­‾­­­­¹⁵⁰

Como esta probabilidad es inferior al umbral de imposibilidad cósmica absoluta, lo que sí podemos afirmar con certeza estadística es que el sorteo está trucado (nos e ha realizado "al azar", está condicionado por un agente inteligente o el bombo y/o la bolas están "trucados"), porque probabilísticamente no es posible que el suceso mencionando suceda.
No necesariamente es un milagro, en este caso (sería algo poco serio afirmar esto en ese contexto); pero lo que la teoría nos asegura es que el sorteo no se realiza al azar, que hay un agente inteligente que manipula el sorteo para que por 30 veces seguidas gane el mismo jugador.
Para que haya milagro (Dios sea el agente causal y no el azar o la necesidad) no solo se requiere que el evento sea de baja probabilidad (luego estadísticamente imposible) y especificado, sino que se den otras condiciones circunstanciales: invocación a Dios o a un santo, pertinencia del evento en un contexto religioso (por los frutos del mismo y las consecuencias, como por ejemplo la beatificación o canonización de un siervo de Dios; etc.). El pretender ganar dinero en un sorteo tentando a Dios es poco serio.
Lo que la Inferencia de Diseño establece es que se puede conjeturar, verosímilmente, la presencia causal de agentes inteligentes en la produción de determinados eventos, especificados y de baja probabilidad. En particular, puede ser aplicada, en la comisión de expertos que analiza la existencia de un fenómeno milagroso, para detectar un agente causal sobrenatural.

Francisco Álvarez dijo...

2º.- El problema de la definición de milagro es que no conocemos con precisión los límites de lo naturalmente posible, y, en particular, de lo que siendo naturalmente posible es estadísticamente o prácticamente imposible si no hay un agente sobrenatural que lo determina. Es lo que pretendo argumentar. Dios no necesariamente tiene que violar las leyes físicas que ha impuesto a la materia para producir un milagro: basta con que las lleve a un límite inaccesible a toda potencia creada. No todo lo físicamente posible tiene que ser humana o angélicamente posible. Luego si algo que sea físicamente posible (pero humana o angélicamente imposible) sucede, no ha podido ser obra ni de hombres ni de espíritus angélicos.

¿Quién, sino Dios, conoce exhaustivamente las leyes de la Naturaleza que Él ha creado? ¿No puede "valerse" de ellas de tal forma que sólo su Creador sea capaz de hacerlo? Podríamos poner muchos ejemplos. Tomemos uno importante.

¿Cómo podemos conjeturar que Dios formó (e implantó, para la gestación natural del mismo) el embrión humano del cuerpo de Cristo en el seno de la Virgen María, de tal forma que genéticamente fuera Hijo de su Madre? Usted me puede decir que lo creó instantáneamente, milagrosamente, dejando después que la naturaleza siguiera su curso.

Pero también es posible otra forma más "biológica" pero no menos extraordinaria: Dios "toma" (agrupa, forma los enlaces químicos necesarios, etc.) todos los átomos del cuerpo de María necesarios para conformar (biológico-molecularmente) un embrión humano, al que le infunde un alma espiritual. Es evidente (deducible del dogma que declara a Cristo como verdadero Hombre) que su cuerpo era un cuerpo biológicamente real, con ADN bumano. ¿Qué genoma poseía?

El dogma de la generación del Hijo de Dios en el seno de la Virgen María no entra en el modo en que pudo producirse ésta. La explicación más simple y rápida es la de la creación material del embrión humano y su implantación en las entrañas purísimas de la Virgen. Sabemos por Revelación que Cristo fue engendrado, no creado. La explicación que he expuesto, ¿no es más coherente con el ser engendrado que con el ser creado? Estimo que sí. Para Dios, realizar esto es perfectamente posible; pero no así para un demonio o un hombre.

Francisco Álvarez dijo...

Un ateo podría argumentar que lo lógicamente posible y lo naturalmente posible pueden ser la misma cosa.
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Estaría en un error científico. Que una partícula con masa en reposo no nula tenga, respecto de un cierto sistema de referencia inercial, una velocidad superior a 299792458 m/s, es lógicamente posible; pero es naturalmente imposible. Luego la sentencia de dicho ateo sería falsa.

Hay varias especies de imposibilidad: lógica, física, estadística, etc.

O también podría afirmar que algunos milagros no solo no son naturalmente posibles, sino que tampoco son lógicamente posibles, con lo que, en la línea argumental que usted expone, habría probado la imposibilidad de nuestra Religión.

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Tampoco es posible que afirme verazmente tal cosa. Un milagro no es algo lógicamente imposible, sino de imposible realización por una potencia creada. Pero eso último no quiere decir que sea físicamente imposible. Ejemplo: Es físicamente posible acceder al cero absoluto de temperatura (0ºK); pero es imposible para un humano (o ángel) el hacerlo, porque requeriría de una infinidad numerable de procesos termodinámicos, y ninguna potencia creada puede realizar una infinidad numerable de eventos, fácticamente.

Francisco Álvarez dijo...

Aunque demostraré en el blog "Quantum" lo que se denomina "Principio de Impotencia", que es una forma de enunciar el Tercer Principio de la Termodinámica, digamos algo más sobre él.

PRINCIPIO DE IMPOTENCIA o ENUNCIADO de INACCESIBILIDAD DEL CERO ABSOLUTO.- Es imposible reducir la temperatura de un sistema al cero absoluto mediante un número finito de operaciones.

Como puede demostrarse, la hipótesis de Planck del Tercer Principio (HPTP) conduce al Enunciado de Inaccesibilidad, siendo la HPTP la siguiente:

lím_(T→0) S = 0

Siendo S la función entropía del sistema considerado.

Francisco Álvarez dijo...

Lo que voy a decir no tiene nada que ver con el tema pero, si va a seguir produciendo nuevos artículos en un futuro (lejano o cercano), le recomiendo tratar los siguientes temas: la teoría de la evolución; la 'hipótesis' de los Múltiples Universos; la objeción de Santo Tomás y otros pensadores al Argumento Ontológico; algunas objeciones contra la Biblia, al Cristianismo (por ejemplo, la de la "profecía fracasada", ese pasaje en la Sagrada Escritura donde se habla del fin del mundo y donde Jesucristo dice que no pasarán más de una generación antes de que estas cosas sucedan, etc); El "Ajuste Fino" del Universo que permite la vida en el Universo; El Dilema de Eutrifón; la ideología de género.
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Gracias por la sugerencia. Algunos de ellos ya los tenía pensados y cuando me sea posible los iré exponiendo.



Por cierto, según tengo entendido, existe (o existía) un artículo suyo en el que sostenía que la existencia del infinito matemático actual es fructífera y necesaria para la Matemática, su exclusión genera inconsistencias. ¿Ese artículo estará también en el "borrador"?
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Tiene usted razón: estaba en borrador. Después de terminar la exposición sobre los Teoremas de Incompletitud de Gödel, lo expongo. Además, esta cuestión del infinito (actual, por supuesto, porque todos los entes de la Matemática son actuales, siendo de razón) matemático es muy extensa y de gran riqueza conceptual, además de brindarnos una posibilidad única para demostrar científicamente la existencia de Dios. Me extenderé sobre ella en varios blogs.

Francisco Álvarez dijo...

La Teoría Sintética de la Evolución se fundamenta en un modelo matemático: un proceso estocástico denominado cadena de Markov. Al analizar lo que los biólogos denominan árbol filogenético, nos basta con trazar el camino entre el nodo primordial (el organismo unicelular antecesor de todos) y el nodo correspondiente a la especie humana actual, calculando las probabilidades intermedias del proceso, para concluir que, por mutaciones aleatorias (por azar), tomando en cuenta la selección natural (que viene a esenciarse en favorecer la supervivencia de los organismos reproductores con mayor índice de multiplicación: diferencia entre el índice de fecundidad y el índice de mortalidad), concluimos que el tiempo en que tuvo lugar la supuesta evolución por azar y selección natural, y considerando la materia con que se contó, son insuficientes para alcanzar la producción de un evento con una probabilidad total tan baja.


NOTA.- El índice de fecundidad f de una especie en una época determinada y un hábitat determinado es el número medio de nacimientos por individuo y por unidad de tiempo; el índice de mortalidad g de una especie en una época determinada y un hábitat determinado, será el número medio de muertes en esa especie, por individuo y por unidad de tiempo.


Si M designa el número total de humanos que han vivido hasta hoy y m el número actual de humanos vivos, se tendrá:

dM/dt = fm

dm/dt = (f-g)m.

Si, ahora, suponemos que el índice de multiplicación permanece constante durante un cierto tiempo, la integración de la segunda ecuación diferencial nos da:

m = m₀ exp{(f-g)t},

donde exp es la función exponencial natural.

Alfredo Argento dijo...

Estaría en un error científico. Que una partícula con masa en reposo no nula tenga, respecto de un cierto sistema de referencia inercial, una velocidad superior a 299792458 m/s, es lógicamente posible; pero es naturalmente imposible. Luego la sentencia de dicho ateo sería falsa.

Estoy de acuerdo.

Tampoco es posible que afirme verazmente tal cosa. Un milagro no es algo lógicamente imposible, sino de imposible realización por una potencia creada. Pero eso último no quiere decir que sea físicamente imposible.

...ni que sea posible que una criatura lo realice fácticamente, pero no creo que ahí se hable de milagro. Como ya se había dicho, no todos los actos de Dios son milagros. El quid de la cuestión esta en que entendemos por milagro (yo lo entiendo como un acontecimiento ocurrido dentro de la naturaleza, pero fuera de sus leyes ("fuera del orden natural", es decir, que la cosa pueda producirse naturalmente, aunque sea de muy baja probabilidad que ningún ser creado pueda realizarlo. Razonando así, por poner un ejemplo (este es de Santo Tomás): "si el hombre fuera asno, sería irracional", "si un ángel hiciera algo que es prácticamente imposible, pero físicamente posible, no sería un milagro (porque el acontecimiento no se realizo fuera del orden natural, estuvo "regulado" por las leyes de la física)"), y manifestado sensiblemente)

Alfredo Argento dijo...

Por cierto, un pajarito me contó una objeción que le hizo a su artículo (vea aquí: http://espaciosparadialogar.blogspot.com.ar/2017/04/espacio-1-2017.html; yo no entiendo mucho estas cuestiones de física, pero si le sirve como "crítica constructiva"...)

el argumento fracasa estrepitosamente en el plano puramente físico para explicar un nacimiento virginal. Por lo que no es necesario examinarlo en el plano teológico. Fundamento esto a continuación.

Dado que la naturaleza humana de NSJC es igual a la nuestra en todo menos en el pecado, me referiré al caso general de un bebé en el seno materno. La razón por la que el argumento fracasa es que un bebé en el seno materno NO es un sistema para el cual se pueda definir un estado cuántico, porque es un ente macroscópico que interactúa con el líquido amniótico que lo baña, el cual a su vez interactúa con las paredes del útero, y por si esto no fuera suficiente - que de hecho lo es - está unido al útero por el cordón umbilical. Por lo que estudiar el caso de un bebé en el seno materno como un sistema cuántico usando un enfoque análogo al que se usa para estudiar el efecto túnel de un electrón (fenómeno ampliamente conocido y utilizado en electrónica en el diodo túnel) es un despropósito mayúsculo. Si no quiere quedarse con lo que acabo de decir, dado que despues de todo yo soy ingeniero y no físico, plantee esta cuestión a cualquier licenciado en física o en cualquier foro de física.

Pero hay más. Cuando un electrón desaparece de un lado de la barrera de potencial y aparece en el otro, pasa a ocupar un espacio que antes estaba vacío. En contraste, si un bebé desapareciese del seno materno y apareciese fuera de él, el espacio que ahora ocupa estaba antes ocupado por moléculas de aire. ¿Qué pasó con esas moléculas? ¿Dejaron de existir? ¿Intercambiaron posición con el bebé, tal que ahora la pobre madre tiene su útero lleno de aire??? Este simple razonamiento ilustra que un nacimiento milagroso como el de NSJC es necesariamente una intervención sobrenatural que no está regida por las leyes de la física, ni clásica ni cuántica.

En el próximo comentario explico cómo un argumento similar al que falla para explicar un nacimiento virginal sirve para explicar los dones preternaturales de Adán y Eva antes del primer pecado.

Alfredo Argento dijo...

¿Don Francisco? ¿Sigue vivo...?

Por cierto, le recomiendo este blog tradicionalistas (argentino) por si le interesa (no comparto todo todo lo que dice, pero es interesante. No son los típicos tradicionalistas, digamos. Tienen algunas posturas críticas con Pío IX, el sedevacantismo, la reforma del breviario por san Pío X, etc, por ejemplo. Hay mucho material): http://caminante-wanderer.blogspot.com.ar/

Alfredo Argento dijo...

También este es bueno: http://info-caotica.blogspot.com.ar/

Alfredo M. A dijo...

Vea, por ejemplo, este 'post': http://caminante-wanderer.blogspot.com.ar/2007/06/modernistas-del-siglo-xvi.html

Ah, y también el blogger es "fan" del Cardenal Newman, Leonardo Castellani*, Benedicto XVI, etc, aunque no los considera los gurús a los que hay que seguir a todas partes. Eso solo a Jesucristo.

*Como usted sabrá, el pontificado de su tocayo es 'polémico'. Al respecto, el Padre Castellani había escrito esto: Existen entre nosotros fulanos que piensan es devoción al Sumo Pontificado decir que el Papa "gloriosamente reinante" en cualquier tiempo "es un santo y un sabio", "ese santazo que tenemos de Papa", aunque no sepan un comino de su persona. Eso es fetichismo africano, es mentir sencillamente a veces, es ridículo; y nos vuelve la irrisión de los infieles.

Alfredo M. A dijo...

También recomiendo leer el siguiente 'post': http://caminante-wanderer.blogspot.com.ar/2017/05/el-demonio-de-la-ira.html

Trata sobre la ira, que muchas veces nos lleva a nublar nuestra inteligencia, viendo lo que no existe (pone el ejemplo de S.S Francisco), y consecuentemente nos lleva a cometer injusticias, y quitar la paz de nuestra alma, don de Dios.

Alfredo M. A dijo...

Wanderer dejo de escribir (http://bensonians.blogspot.com.ar/2017/08/gracias-wanderer-hasta-pronto.html). Una pena.

Saludos, don Francisco.

Alfredo M. A dijo...

"No son los típicos tradicionalistas"

Por cierto, el autor no era lefebvrista (no pertenecía al movimiento)